1911-2011: Centenario de «Cantinflas»
martes 09 de agosto de 2011, 20:09h
El 12 de agosto de 2011 es la fecha exacta en que se cumple el primer centenario del nacimiento del conocidísimo mimo mexicano y comediante universal, Mario Moreno «Cantinflas».
Personaje emblemático de la comedia mexicana que con su humor sencillo, ocurrente, audaz y utilizando un reconocible e incorregible lenguaje rebuscado, gozó de un amplísimo cartel a lo largo de su fructífera carrera de más de cinco décadas, valiéndole ser sobradamente reconocido y popular en el mundo hispanohablante e incluso, en otras latitudes antes y un después de su muerte, acontecida en 1993. Fue una persona que derrochó simpatía.
«Cantinflas» filmó 42 trabajos entre largo y cortometrajes, departió con los grandes del cine mexicano, prestó su imagen para una exitosa serie de dibujos animados, actuó lo mismo junto al británico David Niven que junto a Fernando Fernán Gómez –lo que no era poco– y mereció el aplauso tanto del público hispanohablante como del más exigente y en apariencia ajeno a su idioma, marcando su obra a la comicidad del siglo XX.
«Cantinflas» es por mucho a un mismo tiempo, el prototipo de un mexicano cordial, dispuesto, luchón y bienintencionado que reúne como nadie, la capacidad de expresar la idiosincrasia nacional, al tiempo que es humanista y gracioso, jocoso y ocurrente. Si bien nutrido de un humor picaresco y de doble sentido, se exhibió al gran público como cuidadoso y fino en su actuar, siendo merecedor de un enorme reconocimiento por su carisma y su afable donaire y versatilidad.
«Cantinflas» fue en vida un ejemplo de persona que pasó de menos a más; dadivosa, honrada, trabajadora y que aun en el estrellato que le condujo inclusive, a contar con su estrella en el Paseo de la fama en Hollywood ¬–un hecho de capital importancia– no dejó de ser cercano a las mayorías; se identificó siempre con la gente. Eso lo trocó en ídolo del pueblo, en inmarcesible icono de la cultura popular tanto mexicana como hispánica y en ello consistió su mérito y lo proyectó al éxito rotundo. Acaso su comportamiento es lo que tanto en vida como en la posteridad, fue generando el más grato recuerdo y la estima imperecedera que como pocos, él supo alcanzar.
Terminó siendo un mexicano universal que sí fue profeta en su tierra.
Si la palabra «cantinflear» ha sido admitida en el DRAE como sinónimo de un lenguaje barroco, rebuscado e inentendible, no menos cierto es que hay que reconocer dos cosas puntuales: que proviniendo del estilo de Mario Moreno
«Cantinflas» en su caracterización del ‘peladito’ mexicano, no es fácil articular la peculiar manera que impuso el mimo y quien incurre en esa práctica, suele hacerlo como lo hizo el personaje de marras de fama internacional: sin desear afectar a nadie. Es tan evidente esa forma de hacerlo, que se dice que alguien cantinflea.
En todo caso, «Cantinflas» siempre nos entrega un buen momento cuando se lo sigue. Nunca defrauda, suele arrancar una sonrisa, una carcajada o mover a la reflexión,
Lo sigue logrando sin grandes pretensiones, con su sencillez característica.
México se ha volcado a reconocer a esta figura que todo un personaje entrañable con motivo del centenario de su nacimiento. El público le recuerda y lo reconoce en estas fechas y en momentos en que la realidad adversa nos otorga tan poquitos momentos para sonreír. A «Cantinflas» pues, no queda sino decirle un humilde: ¡Gracias!