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RESEÑA

Mariano Grondona: El desarrollo político. La asignatura pendiente de los argentinos

domingo 28 de agosto de 2011, 04:45h
Mariano Grondona: El desarrollo político. La asignatura pendiente de los argentinos. Sudamericana. Buenos Aires, 2011. 451 páginas, 15 €
Mariano Grondona, encumbrado profesor, periodista y ensayista argentino, con una amplia trayectoria en medios gráficos y televisivos y también columnista habitual de El Imparcial, acaba de publicar El desarrollo político. La asignatura pendiente de los argentinos. La obra, de considerable extensión (451 páginas), reviste un carácter interdisciplinar en tanto se dan cita en ella la ciencia política, la historia, la filosofía y también el derecho y la teoría constitucional. En este sentido, puede decirse que lleva todo el sello Grondona: por el motivo antedicho, por su cuidada pero amena redacción, por su claridad y por la capacidad que el autor demuestra para poner en diálogo épocas, contextos, tradiciones y pensadores diversos.

Dirigido al gran público, el libro parece más que oportuno sobre todo cuando la educación ciudadana, en democracias todavía inmaduras como la nuestra, se revela como una exigencia ineludible. En particular, referirse hoy al significado y la historia de la democracia, a la relación entre este régimen político y los valores predominantes en una sociedad, a conceptos tales como gobierno de la ley, división de poderes, límites de la coacción estatal, representación, consenso, tolerancia, etc., parece no solo algo imperioso y pertinente sino una afirmación de la prioridad que tiene el desarrollo político como precondición para el desarrollo económico y como remedio, al cabo, de aquellos males que nos afligen y nos mantienen condenados al atraso como la pobreza, la corrupción, la inflación, la inseguridad e incluso los altos niveles de intransigencia de nuestros debates.

De alguna manera, el volumen es resultado de un “aprendizaje” que llevó al autor a completar una visión más “culturalista”, orientada a poner de realce aquellos elementos (las costumbres, fundamentalmente, concebidas en clave tocquevilleana como el “estado moral e intelectual de un pueblo”) que preparan “de antemano” el terreno para que en él arraigue la democracia republicana, con esta otra presunción según la cual, como queda dicho, no hay desarrollo integral posible al que no se ingrese necesariamente por la vía “acumulativa” del desarrollo político, es decir, de la democracia concebida no solamente como sinónimo de soberanía del pueblo y participación ciudadana sino además de estabilidad institucional, libertad de expresión y alternancia política entre dos o más partidos, tal como en América lo estarían demostrando a estas horas las experiencias de Chile, Uruguay, Brasil y Colombia.

Con una metáfora algo gastada, cabe decir que este libro sirve como excelente hoja de ruta para adentrarnos por ese largo camino que, aunque sembrado de obstáculos, tiene un único e ineludible acceso. Porque, como escribe Grondona, “a la inversa de las autocracias, que prometen atajos, las democracias son lentas. Pero en la ansiosa conquista o reconquista del desarrollo no hay atajos. La democracia consiste, al contrario, en el gradual aprendizaje de los dirigentes y los ciudadanos; un aprendizaje que ningún iluminado podría apurar.”


Por Enrique Aguilar
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