www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Un repechito de la carrera

Sebastián Palomo Danko
x
Abogado y matador de toros/-1/26
domingo 28 de agosto de 2011, 19:38h
Empecé en serio hace un mes. Siempre había hecho ejercicio, muchas horas al día entrenando entre gimnasia, pequeñas carreras de diez minutos haciendo footing, estiramientos, pesas, y visitas intermitentes al gimnasio, donde me machacaba entre cinta, máquinas y spinning. También me gusta el tennis, el golf, he jugado al fútbol, montado en bicicleta, practicado equitación, esquiado en nieve y en agua, y no se cuántas cosas más. En definitiva, puedo presumir de conocer y haber practicado en mayor o menor medida un buen numero de deportes. Sin embargo, ninguno me ha causado tanta adicción como este.

LLevo corriendo, lo que se dice corriendo de verdad desde hace exactamente veintisiete dias. Desde el primero de Agosto. Al menos una hora por jornada. En el parque del Retiro de Madrid. Tres o cuatro vueltas completas. Desde entonces hasta hoy no he dejado de hacerlo ni un solo día. Se ha convertido en una auténtica pasion para mi. Y a la vez, en una vía de escape extraordinaria. Una hora de auténtica introspección.

Al principio fue duro, lo reconozco, a pesar de encontrarme en una estimable forma física, el hecho de correr a un ritmo más o menos decente durante un tiempo prolongado no me resultaba nada cómodo. Y más aun teniendo en cuenta que suelo fumar de paquete a paquete y medio de Marlboro todos los días. Es un hábito que no puedo quitarme, se que no es lo más sano del mundo, pero qué le vamos a hacer, me gusta fumar y me entretiene. Digo que al principio no fue fácil, recuerdo que el primer día y tras haber estado dando zancada tras zancada durante veinte minutos, acabé completamente reventado. Durante el trayecto me faltaba la respiración y, es una guarrada, lo reconozco, pero no paraba de escupir, parecía un chino después de haberse comido una bolsa de pipas Facundo. Sudé todos los gin-tonics del fin de semana y algún que otro whisky de salidas anteriores y los pies me ardían como si hubiera caminado sobre ascuas. Sin embargo, al terminar, llegar a casa y ducharme, me sentí completamente relajado, y en lo único que pensaba es en intentar aguantar al menos un par de minutos más la próxima vez.

Los tres o cuatro primeros días fueros los peores, agujetas, ampollas en los dedos y talones, dolor de riñones, y piernas cargadas, pero a medida que avanzaba el tiempo quería más, quería superarme a mi mismo, como he dicho anteriormente, cada vez aguantar más. Demostrarme que podia llegar más lejos y soportar el dolor.

Estos veintisiete días me han ayudado precisamente a eso, a sobreponerme y a mirar siempre hacia el frente. Me han enseñado a querer cada vez más. Una persona como yo, que en un momento de la vida pudo abusar del conformismo, de pronto, redescubrió su propia naturaleza. Aprendió, o tal vez, reencontró su faceta de luchador. Y es que vencerse a si mismo muchas veces puede ser más gratificante que vencer a cualquier fulano.

Si la primera semana llegué a correr treinta minutos sin descanso, al final de la segunda rozaba ya los tres cuartos de hora. Hoy en día completo una hora, todavía a duras penas, pero la completo. Y me siento bien. Dejando a un lado el tema de la salud física y demás, lo que me importa es mi salud mental.

Como he dicho antes, una hora de introspección, de reflexión, de pensar en mis cosas y de conocerme a mi mismo, yo solo, a cada pisada. El sufrimiento por la pérdida de fuerzas o una inspiración fuera de tiempo. Y después la satisfacción de encontrar una pequeña cuesta donde poder relajarte y coger nuevas energias para continuar la marcha a buen ritmo. Es la vida. Por muchas trabas que encontremos, por muchos impedimentos, sufrimientos, momentos duros que existan, seguro que al frente, si seguimos corriendo, si miramos al horizonte, y no desfallecemos, si no nos retiramos y bajamos los brazos, pronto encontraremos una pequeña pendiente, un ligero repecho donde poder recobrar el vigor necesario para seguir avanzando hacia nuestra meta. A día de hoy correr es vivir.

Sin embargo, existe un problema en mi idílico mundo de corredor-pensador, quizás el inconveniente más importante de todo, el que hace que mi examen y reflexión personal se vaya al carajo de golpe, y no es otra cosa que de tanto en cuanto se me aparece en el pensamiento la llave inglesa de Rubalcaba, y después, sin tregua, el discurso vacuo de Rajoy, y cavilo sobre lo de los contratos temporales y me imagino a mi hermano de becario hasta los treinta, y pienso qué carajo va a pasar en este país gobierne quién gobierne a partir del famoso y esperanzador para algunos 20-N, y entonces se me va el ritmo de la respiración, me entra flato, y me pregunto si no será que en vez de emplear esta horita en mi propio desarrollo personal, lo que hago es huir, escapar por un corto periodo de tiempo de la realidad del país que habito, y alejarme de las noticias que día tras día reducen la esperanza de un mejor futuro... En esos momentos, solo espero que pronto llegue un pequeño repechito cuesta abajo que me relaje y me ayude a continuar la marcha.

Sebastián Palomo Danko

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios