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El Barcelona sigue vivo tras vencer al Maccabi de Tel Aviv
viernes 04 de abril de 2008, 08:29h
Frente a la potente plantilla del equipo israelí, el Barcelona se ganó una segunda oportunidad. Lo hizo gracias al escolta italiano, en su noche de inspiración. Basile jugó mecido por las musas. Indiscutible líder del Barcelona, sostuvo la puntuación de su equipo con sus cifras (34 puntos y 5 rebotes). Y respira aliviado el Barça, obligado a salvar el partido del Palau para jugarse su pase a la final a cuatro a una sola carta en Israel, dentro de una semana y en un pabellón hirviente.
Por encima de Vujcic, Morris y Casspi se elevó el talento de Basile, capaz de liderar al Barcelona, de rescatar a su equipo en los peores momentos y de bombardear al Maccabi desde el perímetro. No encontró el conjunto de Zvi Sherf manera de frenar al italiano, cuyo rendimiento compensó incluso la pobre oferta de Lakovic, todavía con su contador a cero. Escoltado por un brillante Pepe Sánchez, Basile firmó su mejor actuación en la Euroliga desde que llegó al Palau.
Frente a la enorme igualdad del primer cuarto, el Barcelona despegó en el segundo periodo con un parcial de 10-0 (31-22). La defensa del Maccabi no encontró su sitio, a medio camino entre la zona y la individual, y el Barça lo aprovechó. Un excelente triple de Basile sobre la bocina antes del descanso (43-37) retrató el partido: un jugador en estado de gracia frente a un gigante cansado.
Ni la lesión de Ilyasova, ausente en la segunda mitad por una lesión de rodilla, descentró al equipo de Xavi Pascual, confiado en sus posibilidades y ayudado por el ruido de un Palau pletórico. Equipo y afición firmaron un auto de fe que alcanzó para forzar el tercer encuentro.
Desaparecido Batista, el Maccabi sólo encontró la velocidad de Bynum como arma ofensiva. Morris estuvo en su línea (16 puntos, 11 rebotes) pero no fue suficiente. Rebote y contragolpe; fue el único argumento del Maccabi durante varias fases del partido. Por eso volvió a encajar un nuevo parcial de 8-0 (55-46, min. 26), casi definitivo para la suerte del partido.
El festival de Basile continuó tras el descanso. Fue el rey del perímetro, aunque el Barça también disfrutó de un gran Fran Vázquez, que apareció para aportar músculo y cerrar definitivamente el partido para alivio de la grada, satisfecha por la entrega de su equipo.
Sigue vivo el Barça en Europa, un premio a la fe de un conjunto castigado por la irregularidad, pero capaz de apurar todas sus opciones y de vaciarse cuando no hay vuelta de hoja. El pabellón de la Mano de Elías de Tel Aviv dictará sentencia. De momento, el Palau despidió a su equipo con la satisfacción del deber cumplido y la sonrisa del osado que rompe las quinielas.