Los ajustes de Cospedal antes que las elecciones
viernes 02 de septiembre de 2011, 01:21h
Falta poco más de mes y medio para las elecciones generales, y eso parece frenar a más de un gobernante tanto nacional como autonómico a la hora de hacer políticas necesarias. No es el caso de María Dolores de Cospedal que, desde su llegada a la presidencia de Castilla-La Mancha, ha puesto todo su empeño en sacar adelante a una comunidad lastrada por su enorme deuda. De inicio, suprimió casi a la mitad el número de personal de libre designación adscrito a la administración autonómica. Con ello, consiguió no sólo un ahorro considerable para los bolsillos de los castellanomanchegos sino que, además, mostró el camino a seguir. En otras palabras, es posible recortar gastos sin recortar derechos ni menoscabar las bases fundamentales del estado de bienestar.
Ocurre que ese camino no parece que vaya a ser seguido por todos. Especialmente grave es el caso de Andalucía donde, en vista del más que previsible descalabro electoral de los socialistas, por primera vez en mucho tiempo no coincidirá la fecha de las elecciones generales con las autonómicas. De hecho, éstas últimas podrían celebrarse en mayo, en lo que es un retraso que puede comprenderse (por motivos electorales) pero difícilmente compartirse. Los socialistas andaluces no están dispuestos a soltar el poder así como así, y por ello están intentando colocar a sus funcionarios “digitales” al mismo nivel orgánico que los que han accedido al cargo por oposición, dejando así una herencia envenenada al próximo que venga. Son dos formas bien distintas de gestionar los intereses públicos. Sería muy importante para los intereses del país en general que el gobierno entrante entendiera –como la señora Cospedal- que las reformas y acciones de todo orden que es preciso emprender no pueden esperar a mayo y que son má importantes de los resultados electorales. También de los andaluces.