La madre de Díez Usabiaga
martes 20 de septiembre de 2011, 01:05h
La Audiencia Nacional decretaba ayer el ingreso en prisión de Rafael Díez Usabiaga, condenado a diez años de cárcel por pertenecer a ETA. El juez Garzón, en una polémica decisión, lo había dejado en libertad para que, supuestamente, cuidase de su madre. Posteriores seguimientos demostraron que Usabiaga hacía vida normal y que su madre estaba perfectamente atendida. Usabiaga, por tanto, incurría en lo que en el mundo del derecho se conoce como “fraude de ley”: vulneración de una norma jurídica, y por tanto de sus efectos propios, al amparo de otra norma o disposición diferente que en apariencia cubre los resultados obtenidos. O lo que es lo mismo, sacó partido de la Ley de Dependencia para sortear la ley penal -con Garzón de por medio, conviene no olvidarlo-.
Por fortuna, parecen superados los tiempos en los que el brazo político de ETA se valía de argucias procesales y, abusando del fraude de ley, evitaba que sus miembros fueran condenados. Hoy Otegui, Díez Usabiaga, Arancha Zabaleta y otros tantos están donde deben, en prisión. Poco importan voces como las de Pachi López, “preocupado” por los efectos que dicha condena pueda tener el en seno de la izquierda abertzale. En la historia de una sociedad amedrentada por la violencia y el matonismo, han sido las concesiones y las omisiones, que no la firmeza y la justicia, lo que ha fortalecido y perpetuado el terrorismo. De un tiempo a esta parte, la justicia ha seguido su curso, y ha actuado contra quien había contravenido las leyes. Si Usabiaga quería cuidar de su madre, que no hubiese delinquido. Hay otras madres que no pueden ser atendidas por sus hijos, los que ETA se encargó de asesinar. Esa misma ETA de cuyo entramado forma parte Usabiaga.