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Crítica de arte

Granada en Sorolla: la 'musa' andaluza del artista

Elena Viñas
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elenavinaselimparciales/11/5/11/23
lunes 03 de octubre de 2011, 18:04h
Actualizado el: 15 de diciembre de 2014, 18:54h
Las cuatro ocasiones en las que Joaquín Sorolla visitó Granada fueron fructíferas. Lo demuestran las 46 obras dedicadas a esta ciudad andaluza que se cuentan en su colección y a las que ahora el Museo Sorolla, situado en Madrid, dedica una exposición. Bajo el título de Granada en Sorolla, esta muestra presenta una selección de estos trabajos pictóricos de un modo cronológico que invita a compartir con el pintor valenciano las sensaciones que despertó en él la ciudad, así como la visión tuvo de ella.
En 1902, Joaquín Sorolla visitó por primera vez Granada, con la que a partir de entonces mantuvo una estrecha relación fruto de la admiración que los paisajes de esta ciudad andaluza despertó en él. Lo dejó por escrito en las cartas que envío a su mujer Clotilde, a la que le transmitió su aturdimiento al contemplar Sierra Nevada, que calificó como “estupenda de toda ponderación”, y lo que sintió al visitar los patios y jardines de la Alhambra, que veía como “corralitos melancólicos casi conventuales”.

Siete años después, este maestro de la luz y el color volvió a repetir la experiencia que tan fructífera había resultado en origen para, además, hacerlo de nuevo al año siguiente. Así pues, en 1909 y 1910, Granada volvió a acoger a Sorolla como espectador de sus virtudes paisajísticas y arquitectónicas dando como resultado la mayor cantidad de obras del artista dedicadas a la ciudad, que visitó por última vez en 1917.

En un intento por rememorar aquella conexión entre artista y ciudad, el Museo Sorolla ha organizado la exposición Granada en Sorolla, en la que reúne una selección de las pinturas en las que el valenciano dejó constancia de su admiración por Granada. Paisajes de montaña con Sierra Nevada como protagonista, vistas urbanas de la ciudad, rincones de la Alhambra y la vegetación en sintonía con el agua de las fuentes resumen la temática elegida por el pintor para retratar la esencia de la ciudad andaluza.

La pasión de Sorolla por Granada debió marcar en profundidad al artista. Así se desprende de las cartas que escribió a su mujer y que se pueden leer en la exposición que acoge esta casa-museo. En ellas, el pintor se muestra abrumado por lo que contempla, no duda en lamentarse por no poder dedicarle más tiempo e, incluso, confiesa que le cuesta hasta poner en marcha el pincel por la ingente inspiración que irradia de lo que ve.

Fiel a la pincelada suelta y a una amplia paleta cromática, las pinturas que Sorolla dedicó a Granada tienen todos los ingredientes de su obra, en la que los árboles parecen moverse; el agua, caer; y el viento, soplar. Su pericia con el color queda demostrada en las pinturas Sierra Nevada en invierno, en la que da una lección del buen uso de la paleta de los tonos fríos, y Sierra Nevada en otoño que, al contrario, luce con soltura los cálidos. También dan cuenta de su gusto por el cromatismo los frondosos jardines que ubica en la Alhambra o en casas granadinas, así como la cantidad de patios que centraron su atención, como el de Comares, el de la Alberca o el de la Justicia, y que lo erigen como maestro paisajista.

Cierra la exposición una sala dedicada a la influencia que tuvo la Alhambra y el Generalife en el modo en el que el pintor valenciano ideó el diseño del llamado 'segundo jardín' de su casa en Madrid, hoy sede del museo que lleva su nombre. Los bocetos de los que se sirvió para dar con el modelo definitivo de este espacio, que quería para su hogar en el centro de la capital y que no vio concluido hasta 1918, comparten las paredes de esta ubicación con tres pinturas del artista en las que versiona el bucólico entorno que rodeaba su casa; aún hoy conservado.

Resulta, de hecho, fundamental para la buena impresión que genera esta exposición destacar que haya sido organizada en la casa que habitó el pintor. Tanto es así que esta convocatoria resulta una muy buena oportunidad para visitar un museo de gran calidad artística, por lo que conserva –no sólo pinturas, sino también muebles y objetos personales del pintor y de la familia-, así como por la experiencia emocional que supone pasear por las salas en las que Sorolla soñó con volver a Granada.

Información sobre la exposición:

Lugar: Museo Sorolla, en Madrid. C/ General Martínez Campos, 37

Hasta el 22 de febrero.

Horario: de 19:30 a 20:00 horas.




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