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crónica cultural

Éxito clamoroso del cantante francés Francis Cabrel en Madrid

viernes 07 de octubre de 2011, 20:57h
En la noche del jueves, ante un aforo que se completó a la hora de salir a la venta las entradas, el cantante Francis Cabrel dio un concierto en Madrid, el primero de los tres que dará en España, en el Instituto francés, delante de un público entusiasta.
Desde hace más de treinta años, Francis Cabrel compone, escribe e interpreta. Desde hace más de treinta años ocupa el puesto de los cantantes galos más queridos y admirados por un público amplio que no conoce de edad y de género. Tiene un acento típico de su suroeste natal. Humanista tremendamente sencillo, ha compuesto canciones inolvidables como Je l’aime à mourir o Petite Marie que se convirtieron en clásicos de la canción francesa.

Sus dos primeros discos, a finales de los 70, fueron interpretados enteramente en español. Entonces, ¿cómo es posible que el pasado jueves fuera su primer concierto en nuestro país? Lo que es seguro es que éste no va a ser el último. Por lo pronto, el viernes vuelve a tocar en el mismo auditorio del Instituto Francés y el sábado lo hará en Barcelona.

El concierto empezaba a las 20h y estaba previsto que durase una hora. Acabó dos horas y media más tarde. El público, entregado absolutamente a la voz y la poesía de las palabras de Cabrel, le fue pidiendo que cantase todo su conocido repertorio. De su último álbum Des Roses et des orties, cantó todas las baladas, con ese estilo tan particular suyo, poco francés diría, y muy folk americano a lo Leonard Cohen o Neil Young. ¡En pleno concierto, Cabrel confesó hablar inglés bastante mejor que el español!

Sobre el escenario, cuatro guitarras esperaban amarradas a que las tocase alguien, junto a un piano de cola. Nuestra sorpresa fue en aumento al constatar que Francis Cabrel iba a ser el único intérprete, el único músico en escena. Según lo que cantaba, Cabrel iba cambiando de guitarra haciendo vibrar a la audiencia con los diferentes sonidos de cuerdas. El momento álgido del concierto vino cuando el cantante francés, guitarrista, se sentó a tocar el piano. Interpretó dos baladas de amor, mientras el público, emocionado, le acompañaba tarareando su música inolvidable.

El concierto fue emocionante. Francis Cabrel terminó varias veces pero la gente no le dejaba marcharse, sin una más, sin otra más. En un momento dado, una muchacha le gritó que cantase Hors saisons que el cantante no había previsto esa noche. Cabrel empezó a dejarse llevar por los recuerdos, por las canciones que parecían olvidadas, hasta que se puso a improvisar. Tuvo que despedirse varias veces ya que el público que le escuchaba no le dejaba marcharse. El concierto se prolongó así una hora más de lo debido y Cabrel admitió que no se esperaba una audiencia ni tan entusiasta, ni tan “calurosa”.
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