“Nos perseguimos dulcemente, es nuestro amor transoceánico”. Así suena
Praianos, el tema que da título al primer disco de la artista brasileña
Fernanda Cabral y que, compuesto junto al músico y poeta Chico César, esconde la esencia de todo el álbum. Sensualidad y dulzura en la voz de Cabral, el amor como eje y la distancia entre el hogar y el futuro separados por un mar fascinante.
Praianos late al ritmo de la Bossa Nova y las raíces más profundas de la música brasileña para cerrar con matices contemporáneos y sintetizadores en quince temas que componen el proyecto de despegue definitivo de la artista.
Hace catorce años Fernanda Cabral aterrizaba en Madrid para estudiar un postgrado en interpretación y música después de licenciarse en teatro en la Universidad de Brasil. Con un inmenso bagaje musical en la maleta (toca el violín y el piano desde la infancia y en la adolescencia cautivó a la guitarra), pronto se hizo asidua a las salas madrileñas. Primero con el grupo
Wagon Cookin’, con el que giró por Europa y actuó en Tokio, colaborando después con artistas de la talla de
Pedro Guerra o Carlos Núñez y ofreciendo también sus temas propios en solitario.
A los 37 años ha encontrado “la madurez necesaria para defender un proyecto totalmente autoral e infinitamente propio”. Así lo ha afirmado la brasileña en una entrevista con
EL IMPARCIAL, horas antes del concierto-presentación que ofrecerá en la
Sala Tribueñe este viernes y que repetirá el sábado. “Este disco es el resultado de todo lo vivido, de todas las personas que con las que he coincido en este camino”, explica.
De madre saxofonista y cineasta, Cabral reconoce que la cultura musical ha formado parte de su círculo más inmediato desde la infancia. “Crecí escuchando la música popular brasileña –la llamada MPB-, y cada vez me gusta más ahondar en ella”, cuenta la cantautora, quien reconoce una creciente curiosidad por descubrir ritmos o estilos que resultan desconocidos “incluso para los brasileños”, viajando al interior del país. En la esencia de Cabral, la música de raíz, el
Coco, el Maracatú, o el Baião, se conjugan con estilos y formatos contemporáneos de otras partes del mundo de los que la artista dice haberse enamorado gracias a “este Madrid cosmopolita”.
Fue también la ciudad de Madrid la que desató su faceta de compositora que, según reconoce, es la que la ha empujado a la producción de
Praianos. El título, en castellano, sería algo parecido a
Los que habitan en las costas, y encierra la reverencia que Cabral ha querido hacer al
mar en su primer disco. El mar como reminiscencias del hogar –la cantautora pasó su infancia en la localidad costera de
João Pessoa- pero también como la materialización de la distancia.
“El
Atlántico ha sido mi gran inspiración puesto que separa Brasil, mis raíces, y Madrid, mi futuro, todo lo que yo no sabía de mí misma y descubrí aquí y las posibilidades que me ha brindado”, explica.

Aunque la composición en castellano no es ningún secreto para la brasileña, asegura haber sentido la necesidad de lanzar este primer álbum
íntegramente en portugués. Al color propio del idioma se une la plasticidad de las letras, que más que sonidos, dibujan imágenes como las evocadas por los temas
Verde claro (
Sinal Verde),
Horizontes o
Silencio (
Silêncio ).
Igual que la formación artística de Cabral, el disco también ha viajado entre España y Brasil, grabando los temas en el João Pessoa natal de la cantante,
São Paulo,
Brasilia y Madrid. En total, tres años de trabajo, de “idas y venidas” que convirtieron al océano espectador y protagonista, y de selección minuciosa entre las letras y melodías que caben en catorce años. “No entiendo que, como artistas, haya que sacar un disco al año”, reconoce Cabral, quien dice entender “de canciones” y no “de productos” y reivindica el cuidado y la mejor presentación del trabajo.
La propia cantautora ha gestionado la producción del álbum en un momento en el que, tal y como reconoce, “la industria discográfica prácticamente no existe” y “lo que mueve a los artistas son los conciertos”.
Puesta en escena“El trabajo escénico es una de las cosas más importantes de los conciertos”, opina Cabral. Sin poder separar bien a la “Fernanda cantante” de la “Fernanda actriz”, asegura que en el escenario todas las artes se funden en una.
Miembro de las compañías teatrales
Tribueñe y
La Casa Incierta –ésta última, especializada en teatro para bebés-, trabaja con la prestigiosa directora de escena
Irina Kouberskaya. “Ella es quien me ha enseñado a afinar todas mis potencialidades, es la responsable del resultado escénico de mi música”, explica.
Cabral se muestra entusiasmada con su primera incursión en cine, breve pero intensa, en la última película de
Pedro Almodóvar,
La piel que habito. “Trabajar con
Alberto Iglesias –el compositor de la banda sonora del film- fue un privilegio”, asegura Cabral, a quien le gustaría aumentar su experiencia en la gran pantalla.
De momento, ese sabor de aquí y de allá, el olor de antes y de ahora, que impregna a
Los que viven las costas, a los
Praianos, se estrenará en la madrileña sala Tribueñe (C/ Sancho Dávila, 33) este
viernes 14 de octubre y el
sábado 15, a partir de las
23.00 horas.