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RESEÑA

Paul Ricoeur: Amor y justicia

domingo 23 de octubre de 2011, 14:21h
Paul Ricoeur: Amor y justicia. Traducción, introducción y notas de Tomás Domingo Moratalla. Trotta. Madrid. 2011. 112 páginas. 10 €
La labor hermenéutica (la facultad de comprender el sentido de la Historia y la cultura desde patrones universalizables de racionalidad) se ha visto en la necesidad de dar cuenta de sí misma, justificándose o autocriticándose, a lo largo del siglo XX. Podemos destacar tres hitos en este proceso de autorreflexión: uno, claro está, es el desplegado en Verdad y método de Gadamer, donde se confronta la intención hermenéutica con la pretensión de objetividad de las ciencias humanas. Otro es la revisión que lleva a cabo Habermas del propio concepto de hermenéutica en La lógica de las ciencias sociales y en Conocimiento e interés, midiéndolo con los déficits que arroja su discutible potencialidad crítica. Y el otro hito bien podría estar representado por esta obra de Ricoeur, que explora las posibilidades de interpenetración del pensamiento religioso y el filosófico, eludiendo el tema de la Verdad (irrenunciable en el pensamiento teológico medieval) y sustituyéndolo por el de la apertura del sentido. El ordo amoris, la unidad en la fe, el yo concernido por la interpelación de la experiencia sagrada... son dimensiones de sentido capaces de enriquecer los fundamentos racionales de la ética y la justicia, incorporando a los mismos “un grado cada vez mayor de compasión y generosidad”.

Esta temática se prolonga hoy en una controversia que ocupa un lugar central en la tribuna filosófica y que trata de la conveniencia o necesidad de recuperar motivos religiosos para el debate público sobre el bien común. El poder de la religión en la esfera pública es el título de otro libro publicado por Trotta donde encontramos una magnífica puesta en escena de esta sugestiva discusión. Sin embargo, hay una cuestión previa que Ricoeur no aborda convincentemente en este texto: ¿por qué habríamos de considerar que el enfoque estrictamente racional de las teorías normativas (éticas o políticas) adolece de sentido de tal modo que necesitaríamos volvernos hacia las fuentes de la tradición religiosa? Ricoeur acota el terreno hasta confinarlo en cuestiones léxicas, de elucidación semántica, y, a partir de ellas, promueve un salto existencial, estudiando las formas de la autoconciencia del sujeto que pueden formularse a partir del análisis estilístico y semántico de la Biblia. La tonalidad del discurso recuerda notablemente la de Ser y Tiempo de Heidegger, y su análisis fenomenológico del Dasein. Sin embargo, donde éste recurre a la filosofía para impugnar el desarrollo histórico y las figuras dominantes de la cultura contemporánea, Ricoeur expone los vínculos debilitados, pero aún vivos, que enlazan la cultura occidental con su filiación judeocristiana.

¿Qué rendimiento crítico nos aporta la reconstrucción de ese trasfondo religioso? El autor sólo apunta a un análisis existencial de la conciencia como responsabilidad, que preserva de caer en el nihilismo moral al mismo análisis llevado a cabo por Heidegger. Pero este tema nos introduce de lleno en la condición política del ser humano (tal como fue atestiguado por la filosofía griega). Y esta dimensión apenas tiene espacio en las raíces bíblicas de nuestras estructuras culturales de pensamiento.


Por José Antonio González
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