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CRÓNICA ECONÓMICA

[b]Guía para no perderse en Bruselas[/b]

miércoles 26 de octubre de 2011, 17:22h
En la tarde de este miércoles se reúnen los principales líderes de la Unión Europea en un mítin extraordinario, en unas circunstancias extraordinarias. Es una de las últimas oportunidades para solventar o al menos encauzar el problema de la deuda europea. ¿Qué nos jugamos en estas horas?

Aunque hay más cuestiones que están en la agenda de los líderes de la Unión Europea hay tres cuestiones que descuellan sobre las demás, todas de primer orden, y que guardan relación entre sí: la quita de Grecia, la recapitalización de los bancos y la ampliación del fondo de rescate.

Por lo que se refiere a la primera cuestión, ya se da por hecho que la quita será de al menos un 50 por ciento, aunque no se descarta que finalmente quede sin pagar un 60 por ciento de las obligaciones del país. En este punto merece la pena rescatar un artículo que ha sido arrollado por el voraz correr de los acontecimientos pero que señalaba claramente cuál es la dimensión del problema griego de la deuda. Simon Johnson, ex economista jefe del Fondo Monetario Internacional, y Peter Broone, escribieron un artículo para el New York Times el pasado 15 de septiembre en el que expresaban su convencimiento de que el problema de la deuda griega exigía una quita de al menos el 67 por ciento de su deuda. Pero aquí no se acaban sus problemas. “Grecia probablemente podría hacer frente a su deuda, reestructurada a esos niveles”, es decir, pagando sólo un tercio de lo que debe. Pero ello “no dejaría atrás todos los problemas de Grecia y probablemente tenga que recaer en mayores recortes del principal en el futuro”. Y eso no le evitaría profundizar en las reformas. Como recortar sustancialmente el número de funcionarios y lo que les paga a final de mes.

La segunda cuestión es la que hace referencia a la recapitalización de la banca. Sobre la mesa está ampliar el criterio de solvencia al Tier 1 del 9 por ciento. Es decir, ampliar el porcentaje de capital básico al 9 por ciento. Recordemos que los recientes test de estrés exigían que se superase, en determinadas circunstancias, un capital básico del 5 por ciento. Pero recordemos, también, que el banco Dexia superaba ampliamente esa barrera, y que eso no le ha impedido ser intervenida, troceada y vendida en tres partes. De especial interés para los bancos españoles es la cuestión de si se incluirán o no las provisiones genéricas, ordenadas por el Banco de España, y que aliviarían la presión sobre la captación de nuevo capital en más de 11.000 millones de euros. Todo ello también tiene implicaciones para las familias españolas, pues muentras dure el proceso por el que las entidades van allegando capital, concederán menos crédito, lo que tiene claros efectos sobre la actividad empresarial y también sobre el consumo de bienes duraderos. Otro aspecto importante de esta cuestión es si se acepta una “quita teórica” de la deuda española. Es decir, si se obliga a las entidades a reconocer que el valor que le han otorgado en sus libros a los títulos de deuda soberana de España valen en realidad menos. Y no sólo si se da ese paso o no, sino la medida en que lo haga. Se hablaba de un 20 por ciento, que queda prácticamente descartado, y ya se señala que podría ser del cinco o del dos por ciento.

Por último está la cuestión sobre la ampliación del fondo. Angela Merkel anunció que alcanzaría el billón de euros desde los 440.000 actuales. Aunque en caja, disponibles a la vista, sólo hay 250.000 millones. Y no sólo la ampliación de la cantidad sino también el uiso que se va a hacer de la misma. Se plantean dos opciones que no son incompatibles. La primera de ellas es que el fondo adquiera títulos de deuda de países intervenidos: de Portugal, Irlanda y Grecia. Para este último país, el fondo podría ser muy impotante, pues tras la quita puede quedarse sin crédito internacional. La otra opción es la que interesa a nuestro país. Actuaría como un seguro que cubriría del 20 al 30 por ciento de las pérdidas por las nuevas emisiones de deuda de España o Italia. Todo indica que esta última opoción tiene visos de salir adelante.
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