¿Quiere realmente el nacionalismo vasco acabar con ETA?
viernes 28 de octubre de 2011, 01:04h
Pachi López tenía la intención de convocar a los ciudadanos vascos para que se concentrasen este sábado a las puertas de sus respectivos ayuntamientos con el objeto de reclamar el fin de ETA, pero no va a poder ser. Ello es así por la negativa de PNV y Bildu a secundar semejante iniciativa, sin que se sepa muy bien porqué. ¿O quizá sí? Desde el comunicado en el que la banda anunciaba el cese de la violencia, parece haberse iniciado una carrera por ver quién hace más guiños al entorno terrorista. Hay un buen puñado de votos abertzales en juego y ese es un pastel por el que pugna el nacionalismo vasco en su conjunto.
Poco les importa que para lograr dichos votos tengan que elevar a los verdugos a la categoría de héroes en detrimento de las víctimas y su memoria. A propósito de éstas últimas, conviene recordar que no sólo ha habido muertos -demasiados- sino heridos, extorsionados y expatriados. Se calcula que más de 200.000 personas se vieron obligadas a dejar Euskadi por el acoso al que eran sometidas. ¿Quién se ocupa ahora de todas ellas? ¿El nacionalismo que las expulsó?
Además, el que un grupo de delincuentes decida cesar en su actividad criminal no es óbice para que se fuerce la ley en su favor. O lo que es lo mismo, los presos de ETA cumplen condena en las cárceles españolas por los delitos que han cometido y eso nada tiene que ver con lo que la banda ahora diga o deje de decir. Podrán acceder al régimen penitenciario que proceda con arreglo a derecho; ni más, ni menos. Lo contrario sería premiar sus acciones a lo largo de todos estos años. Y reconocer como victoria lo que es una derrota sin paliativos del terrorismo nacionalista.