Mientras en España la confirmación por parte del INE de los datos adelantados por el Banco de España -la economía española ha registrado un crecimiento nulo en el tercer trimestre de 2011- hacen presagiar lo peor, los ojos están puestos en Italia. El Senado italiano ha aprobado el plan de estabilidad, acercando a Silvio Berlusconi un paso más a la puerta de salida del Gobierno.
El
Instituto Nacional de Estadística lo ha confirmado este viernes. Las previsiones del Banco de España y de BBVA se han cumplido, al menos en la primera estimación preliminar, pues el crecimiento de julio a septiembre fue nulo. Y lo peor está por venir.
O, en realidad, estamos ya en lo peor, porque lo peor es la vuelta al
crecimiento negativo, que según la Comisión Europea ya lo estamos viviendo, pues alcanza al último trimestre del año, con la caída de una décima. Según BBVA podríamos estar en recesión también en el primer trimestre del año que viene, pero la CE cree que recuperaremos una décima.
Según los datos de
contabilidad nacional facilitados este viernes por el INE, ese crecimiento nulo en el tercer trimestre se corresponde con ocho décimas de crecimiento interanual (según el BdE serían siete). De cumplirse las previsiones de la CE, el crecimiento interanual, ahora de ocho décimas, podría caer a siete décimas. Y el crecimiento de un 0,1 por ciento del primer trimestre de 2012 supondría un crecimiento interanual de en torno a un 0,2 por ciento.
La CE
prevé un crecimiento de 7 décimas este año y otras 7 en 2012, y un 1,4 por ciento en 2013. Esto llevará a perder un
1,0 por ciento de empleo neto en 2011, un 0,4 por ciento en 2012 y recuperar un 0,5 por ciento en 2013. Es decir, que Hasta 2014 o 2015 no recuperaremos el número de trabajadores de 2010, y hasta dentro de tres años no bajaremos del 20 por ciento.
Pero los ojos están puestos hoy en
Italia. El gobierno transalpino, todavía presidido por
Silvio Berlusconi, ha logrado que el Senado apruebe el plan de estabilidad que incluye las indicaciones de Bruselas, encaminadas a recortar el gasto y hacer más creíble la creciente e ingente deuda italiana. Para hacernos una idea, la deuda de Italia triplica la de Grecia, Irlanda y Portugal.
Lo primero que tiene que ocurrir es que Berlusconi abandone el gobierno. Ha despreciado su genio político y se ha mostrado muy débil ante las medidas que debe adoptar e incapaz de desviar el camino hacia la intervención que llevaba sin freno ni golpe de timón. Le sustituirá, con toda probabilidad,
Mario Monti. Otro Super Mario que tiene prestigio personal y que ya ha compartido su convencimiento de que hay que tomar medidas claras y duras.
Danske cree que cuando se tomen esas medidas, “el BCE acelerará su compra de bonos italianos”. Lo necesita, porque el Estado italiano sólo ha podido colocar sus títulos de deuda pagando un interés del 7,5 por ciento, lo que es insostenible.
Pero se multiplican los mensajes de que Italia no es Grecia. Inciden que su situación es mucho mejor de lo que parece. Ya hemos contado aquí que el problema de Italia es fundamentalmente político. Y ese nudo político parece que se está deshaciendo.
Entre quienes creen que la situación de Italia está fuera de ser desesperante está el
Peterson Institute por International Economics, que
decía muy recientemente: “Según las estimaciones de la Comisión Europea, la mejora en el balance primario (sin tener en cuenta el pago de los intereses) necesario para estabilizar el ratio de deuda sobre el PIB es del 2,3 puntos porcentuales en Italia, comparado con los 6,4 puntos de la zona euro o los 9,6 del Reino Unido”. Por otro lado, tiene una economía privada productiva y que está poco endeudada: “En Italia, la deuda financiera total de los hogares y de las empresas no financieras suman un 126 por ciento del PIB a finales de 2010, comparado con el 168 por ciento de la zona euro, el 166 de los Estados Unidos o más del 200 por ciento del Reino Unido”. O de España, para el caso.