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RESEÑA

Ray Loriga: El bebedor de lágrimas

domingo 11 de diciembre de 2011, 14:18h
Ray Loriga: El bebedor de lágrimas. Alfaguara. Madrid, 2011. 328 páginas. 16,50 €

¿En qué estabas pensando Ray? La novela es más o menos así: una chica, más o menos pueblerina y bienintencionada, llega a una universidad cosmopolita, llena de chicos bien. El narrador nos informa de que los chicos bien de la universidad se dividen en dos grupos: los guapos y los guapos de morirse. El narrador tiene que incidir en esto de vez en cuando porque, de lo contrario, el resto de la novela quizás pudiera parecer inverosímil o hasta ridícula.

La protagonista, más o menos pueblerina, bienintencionada y que tiene novio, allá en el hogar dulce hogar, encuentra a una chica que, nada más conocerse, le informa del hecho de que ha decidido que ellas dos van a ser compañeras de habitación y superamigasparasiempre. A la protagonista le parece bien. Luego van a una fiesta. En la fiesta empiezan a salir drogas y alcohol. A la chica bienintencionada, pueblerina y con novio le parece bien. Luego un chaval de la universidad le tira los tejos. A la chica bienintencionada, pueblerina y con novio esto ya no le parece bien, le parece muy bien, así que los dos se van a hacer el amor en la playa, al ladito de la fiesta. Mientras los chavales están en el asunto ese del monstruo de dos espaldas y la celebración de la juventud, aparece un fantasma con una espada y descuartiza al chaval. A la chica bienintencionada, pueblerina y con novio esto, definitivamente, no le parece nada bien, es más, le parece fatal, es más, se desmaya y todo de lo mal que le parece. Una reacción bastante lógica, dado que al chaval lo han descuartizado delante de sus narices y luego han tirado el cadáver al mar. Como es lógico, la chica bienintencionada se queda muy fastidiada con ese asunto, porque es su primer día de universidad y, claro, se ve que no ha tenido tiempo de aclimatarse, así que, una vez que se recupera del desmayo, decide irse a su habitación a dormir. Para que se le pase el disgusto, se supone. Esto es sólo el principio. Luego resulta que el fantasma está metido en drogas y cosas así. En fin.

Es muy fácil hacer una crítica del último libro de Ray Loriga, y eso no es buena señal. Este El bebedor de lágrimas es, simple y llanamente, malo. No hay mucho más que decir. El libro parece ser una especie de acercamiento del autor a un tipo de novela adolescente, un género que, sin duda, el autor debe considerar rentable económicamente, pero que no por ello parece merecerle gran respeto. Hay momentos en los que Loriga, que siempre ha estado preocupado por la adolescencia en el mejor sentido de la palabra, parece que ha empezado a considerar la juventud como una especie de tara mental.

El libro, al parecer, forma parte de una saga. No es cualquier saga. Según la solapa del libro, se trata (y cito) de: “la saga literaria más ambiciosa de todos los tiempos” (sic). Así que habrá más. Ray, no hace falta. Ray, no es necesario. Ray, tú eres otra cosa. Te esperamos.


Por Miguel Carreira
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