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tras su restauración

Vuelven al Museo del Prado los cuadros más emblemáticos de Goya

miércoles 09 de abril de 2008, 14:05h
La intervención realizada permite disfrutar de "un lujo en el colorido, una maravilla", según Manuela Mena conservadora de Pintura del siglo XVIII y Goya del Prado.

El maestro aragonés "siempre es un lujo, pero en estos cuadros lo que impresiona más es la riqueza del color, sin que apenas haya utilizado color. Son colores muy básicos y muy pocos: tierras, rojos, blancos y algún azul y con eso es capaz de conseguir todas las tonalidades. Las dos obras van a impactar muchísimo, como nos impactan a nosotros que estábamos todo el día delante de ellas", afirmó Mena.

Uno de los aspectos más importantes de la restauración es que se pueden leer los dos cuadros perfectamente, "algo fundamental para la valoración de un artista, recuperar lo que él quiso hacer". Eso ahora se ve muy bien por las líneas de color, las fuerzas, las tensiones, el movimiento que pone a las figuras. La idea de Goya se aprecia perfectamente", comentó la conservadora.


Tecnología digital
Aunque el estado de conservación de los cuadros era "fantástico", los barnices estaban muy amarillos "y las capas eran bastante gruesas, con lo que no se veían bien ni los colores, ni la perspectiva, ni el sitio donde estaba situada cada figura", recordó Manuela Mena.

Esto hacía que cada cuadro actuara de forma independiente, que cada uno tuviera una personalidad independiente. "Ahora te das cuenta que necesitan el uno del otro, son una pareja, como un díptico. El uno se continua en el otro y viceversa. Las líneas de luces, la línea de los muertos, las perspectivas, la ciudad al fondo han adquirido un nuevo sentido", matizó.

La intervención realizada en "El 2 de mayo o la carga de los mamelucos" ha sido mayor al tener un daño más grande "pues había perdido una parte del lienzo y con ello de la superficie pictórica". La intervención llevada a cabo en los años cuarenta entraba en conflicto con la pintura de Goya.

"Interfería en los rojos que él había pensado para dirigir la mirada del espectador a determinados centros de la composición. Las dos manchas rojas a la izquierda desviaban la atención de lo que era la verdadera esencia del cuadro de Goya", afirmó Mena.

A través de fotos antiguas y con tecnología digital "se ha llevado a cabo la reintegración de esas zonas vacías a través de un sistema de pequeños plumeados, de rayitas pequeñas de diferentes colores, que en la cercanía se ven muy bien y en la distancia se integran en el conjunto de la obra y permiten la lectura total de la composición".