crónica religiosa
Navidad en Abantos
domingo 25 de diciembre de 2011, 17:26h
Abantos es un monte cercano a la localidad madrileña de El Escorial, donde recomiendo subir alguna vez para disfrutar de una gran paz personal al contemplar una vista maravillosa. Pero Abantos es también un centro para niños especiales, situado en Las Rozas de Madrid, donde conviene también acercarse para ver la realidad, maravillosa realidad, de esos niños que son los que logran llevar a sus familias el verdadero y profundo amor.
El pasado día 21 tuve el privilegio de vivir la fiesta navideña que preparan estos niños y niñas acompañados por sus vocacionales profesores. Allí vi como Carlota daba la mano a Hugo y juntos, con sus cinco años, entregaban cariño y amor junto a otros niños y jóvenes, todos con pocas o grandes limitaciones. Ha sido la mejor vigilia de la Navidad que he vivido, a pesar de que muchos intenten hacernos olvidar la gran noticia. Como hace unos días escribía el cardenal Cañizares: “La celebración de la Navidad nos está gritando que no cabe en modo alguno dar la espalda al hombre, cuando se vive de cara a Dios, porque Él ha dado la cara por el hombre. Son tantas las cosas, empero, y tantos los acontecimientos que nos muestran un mundo que, de hecho y cruelmente, da la espalda al hombre, a pesar de todas las proclamas en contrario”.
Y en Abantos, en se colegio para niños y niñas especiales, no se da la espalda al hombre y recojo también las palabras de Juan del Río, arzobispo castrense:”Es necesario sacudirnos de la frivolidad de la cultura dominante que quiere vaciar de contenido cristiano estas Fiestas. Ellas son el sueño más hermoso que año tras año vive la humanidad. Cada Nochebuena es distinta, completamente nueva, llena de sorpresas salvadora, porque el Misterio que celebramos en inabarcable y a la vez tan cercano e innegable como que nos ha nacido un Redentor que lleva por nombre: Admirable, Dios, Príncipe de la paz, Padre perpetuo”.
Gracias de nuevo a estos niños que, muchos de ellos sin poder hablar o caminar, han cantado en silencio que “Dios está entre nosotros y que ellos son una gran bendición para sus familias”. Ellos y ellas son el sueño más hermoso que todos los días viven sus familias. Gracias a Carlota y a Hugo y trasmitir con vuestros besos, los nuestros, a esos profesionales que con su vocación hacen que siempre sea Navidad en Abantos. Vosotros Carlota y Hugo habéis sido los ángeles que nos ha anunciado la llegada del niño Dios.