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Montoro, de villano a superhéroe

José Antonio Sentís
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directorgeneralelimparciales/15/15/27
miércoles 18 de enero de 2012, 21:27h
El primer trago del ministro de Hacienda y Administraciones Públicas de Rajoy, Cristóbal Montoro, fue bien amargo: subir los impuestos frente a años de predicar lo contrario. Una medida extraordinariamente criticada y criticable, mal entendida y muy dolorosa, que probablemente se adoptó con urgencia antes de que se publicara inexorablemente la mentira del déficit y el impacto fuera demoledor para el crédito español.

A partir de ese momento, Montoro ha podido empezar a ser él mismo, y su partido también. Ha tomado la iniciativa en varias direcciones, pero con dos realmente importantes. La primera, embridar a las Autonomías. La segunda, poner bajo la lupa a los gestores políticos. Esas promesas electorales, ya que no la fiscal, sí podían ser cumplidas y, además, incluyen el punto de populismo necesario para que los votantes del PP calmen su desasosiego.

En efecto, salvo algunas elites de poder nacionalistas, a la mayoría de los españoles les parece que España ha llegado a su límite de resistencia para soportar sobre sus hombros la carga del derroche de las Comunidades Autónomas. O, para ser más precisos, de algunas de ellas. La caída por la pendiente hacia los simulacros de Estado, con sus gastos suntuosos para gloria de los taifas, ha llevado a muchos ciudadanos a la exasperación.
Tanta, que ni siquiera queda clara ya la labor autonómica donde lo ha hecho bien, en la cercanía de la Administración a los ciudadanos. Porque no todo el derroche ha correspondido a las Comunidades, a su megalomanía o a su imprevisión. También ha sido culpa destacada de un Gobierno del Estado que ha embarcado a esas Comunidades en gastos sin respaldo, mal calculados en relación con los ingresos y también mal coordinados y supervisados.

Entre unos y otros, han llevado a las cuentas del Estado a una situación límite. Y Montoro ha tenido el minuto de gloria de decirlo así; y ser además felicitado por los propios interlocutores autonómicos que también desean salir del hoyo en el que se han metido. Por supuesto, salvo los que siempre van a la suya porque no renuncian a su entelequia soberanista. Respaldo del Estado a las Comunidades, sí; pero control del gasto, también, incluidas sanciones que pueden llegar a la intervención. Menos autonomía, dígase claro, antes de que demasiada se cargue el entero Estado de las Autonomías.

La segunda satisfacción de Montoro ha sido anunciar penas para los gestores públicos que incumplan su función en la administración de los recursos. Esto sí que es carne para el circo, porque de forma justificada o sin ella, los políticos han entrado en el imaginario colectivo como derrochadores, cuando no algo peor.

Aunque creo que, por lo general, se trata de forma injusta a los políticos, mi criterio importa poco, porque la mayoría de la gente, según las encuestas del CIS, tiene una pésima opinión de ellos. Luego hacía falta urgentemente dar una señal de autocontrol, pues serán políticos los que legislen contra los abusos de ellos mismos. Un autocontrol nada retórico, pues va directamente al Código Penal.

Es preciso saber todavía qué tipo de penas se dictaminarán contra los malos gestores. Por lógica, entiendo que se planteará fundamentalmente la inhabilitación, pues no veo ahora la cárcel como respuesta al problema de la mala gestión, aunque mucha gente ha entendido así la propuesta de Montoro. Además, ya está la cárcel (y no siempre) como castigo para delitos que tengan que ver de una u otra forma con el saqueo de los bienes públicos. Y aquí no se habla de eso, sino de la incompetencia dolosa en el uso que se da al dinero de los impuestos.

En estas dos medidas, la vigilancia a las Administraciones y a los políticos que las gestionan, los votantes del PP, y supongo que algunos más, sí pueden reconocer al Gobierno de Rajoy. Claro que ahora hay que pasar de la teoría a la práctica.

Entretanto, Montoro, elegido para ser el ministro más antipático, el villano de la película, ha podido sentirse superhéroe por un día, aquel que pone orden en el caos y conduce, aunque sea a palos, hacia la Tierra Prometida.

José Antonio Sentís

Director general de EL IMPARCIAL.

JOSÉ A. SENTÍS es director Adjunto de EL IMPARCIAL

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