sigue la tensión
La Liga Árabe, impotente ante la crisis siria
martes 31 de enero de 2012, 20:31h
La misión de observadores enviada por la Liga Árabe a Damasco con la intención de valorar en el terreno la situación real y las denuncias de “la masacre del ejército sirio contra la población civil” ha constatado su fracaso. Este fin de semana la delegación de la Liga ha suspendido su misión, aunque espera a reunirse a mediados de febrero para decidir si retira o no definitivamente su grupo de observación de Siria.
El secretario general de la Liga, Nabil al Arabi, decidió congelar la misión en Siria cuando el jefe espiritual de los salafistas sirios, el jeque Adnan al Arour, amenazó a través de la cadena de radio Al Arabiya, con asesinar a los observadores árabes. Algo que según fuentes políticas de la Liga árabe “sólo se puede hacer con la aprobación tácita de Damasco”.
La Liga Árabe, y detrás de ella los países occidentales así como el régimen sirio, admiten que el país se ha hundido en la violencia y los choques sangrientos. Pero si la delegación árabe y la comunidad internacional son casi unánimes en denunciar la represión del Ejército y de las fuerzas de seguridad contra la población que manifiesta su voluntad de cambios, el gobierno de Damasco atribuye los enfrentamientos a “grupos terroristas y a la intromisión extranjera en los asuntos internos del país”.
En estas condiciones, la organización panárabe, de la que Siria ha sido excluida temporalmente en razón de la represión ejercida contra la población civil, podría discutir la propuesta del Emir de Qatar, Hamad ben Jaliga al Thani, de enviar a Siria una “fuerza militar panárabe” en misión pacificadora.
La propuesta del emirato del Golfo aun no ha sido precisada pero debería contar no sólo con el consenso de la organización árabe, sino también con el del régimen de Damasco. El dilema es qué tipo de fuerza sería necesaria. Si una “fuerza de interposición” como la enviada en los años 80 por la Liga a Líbano inmerso entonces en guerra civil – que en aquellos momentos estuvo compuesta de 30 mil hombres -, o bien una fuerza de contención. La primera variante debería contar obligatoriamente con la aceptación del gobierno sirio y de las “fuerzas rebeldes” de la oposición; la segunda opción en cambio sería vista como una injerencia directa en la política interna de un pais árabe, y ya ha recibido las primeras críticas.
El presidente de Tunez Moncef Marzouky ha considerado que tal intervención militar árabe en Siria seria un “suicidio” y que haría estallar todo el polvorín en la región. “La guerra se extendería a toda la región y abriría las puertas a la intervención de Turquia, de Israel, de Irán y del movimiento libanés Hezbollah”, que es el brazo armado de Siria en el país vecino, declaró el presidente tunecino al diario argelino en lengua árabe Al Jabar.
El Consejo de Seguridad se reunió el viernes pasado para evaluar la misión de los observadores de la Liga árabe y discutir la situación en el país medio-oriental. La propuesta occidental presentada ante el Consejo por Marruecos, que ocupa un escaño no permanente desde comioenzos de este año, de cese de la violencia y trasferencia del poder de Bachar el Assad a su vicepresidente junto al inicio de negociaciones entre el régimen y la oposición, no ha conseguido la unanimidad necesaria. Rusia, aliado tradicional del régimen de Damasco, se ha opuesto; y no es previsible que Moscú repita su apoyo abierto o tácito a un nuevo escenario como el desarrollado en Libia.
El sábado se reunieron los ministros de Exteriores del Consejo de cooperación del Golfo y su homólogo turco en Estambul para estudiar un posible reconocimiento diplomático del Consejo nacional sirio y debatir la posible intervención militar arabo-turca en Siria. Aunque no ha trascendido el acuerdo alcanzado por los ministros de Exteriores, es sintomático que al día siguiente el secretario general del Consejo de Cooperación del Golfo Abdulatif al Zayani mantuvo un encuentro con el secretario general de la OTAN Ander Fogh Rasmussen en Bruxelas. Un encuentro que sólo pudo tratar de la eventualidad de una intervención militar en Siria.