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candidata al goya a mejor actriz por [i]la piel que habito[/i]

Elena Anaya: “En España hay mucha envidia y eso nos impide evolucionar”

miércoles 15 de febrero de 2012, 20:06h
A cuatro días de los Goya, la actriz Elena Anaya no esconde la “presión” a la que está sometida, sobre todo cuando en cada corrillo de expertos cinematográficos su nombre suena como el ganador del premio a la mejor interpretación femenina por su papel en la película de Pedro Almodóvar La piel que habito. Mientras, el ritmo de trabajo de Anaya no frena. Este viernes estrena el film francés Cuenta atrás y, tal y como asegura a este periódico, los guiones llegan cada vez con más frecuencia. Su proyección internacional, en máximos desde su trabajo con el manchego, le ha otorgado una perspectiva más panorámica del estado del cine español que, según la actriz, “está dando pasos hacia adelante”, pero aún carga con el lastre de “la envidia y el deseo de que no le vaya mejor al de al lado que a nosotros”.
Esta no es la primera vez. La actriz Elena Anaya ha lidiado con los nervios en otras dos ocasiones cuando, a pocos días de la gala de los premios Goya, un objetivo e imparcial veinticinco por ciento de posibilidades le sitúa en la palestra, agradeciendo al equipo, la familia y los amigos tener el máximo galardón del cine español entre las manos. La primera fue en 2001, por su papel secundario en Lucía y el sexo, de Julio Medem. La segunda, en 2011, cuando el mismo director la hizo candidata al Goya a la mejor actriz por sus tórridas escenas de cama y alcoba en Habitación en Roma. En ninguna de las dos subió, finalmente, a por la estatuilla.

“Yo ya sé lo que es perder”, asegura la actriz a EL IMPARCIAL, aunque no puede negar que esta vez, la Vera Cruz moldeada por las meninges del maestro Almodóvar para La piel que habito sitúa a Elena Anaya como favorita en cada encuesta. “Intento tomármelo con mucha calma, pero también tengo mucha presión, sobre todo cuando todo el mundo te dice que vas a ganar”, reconoce la candidata a mejor actriz.

¿Se ve Elena Anaya con posibilidades? Ella prefiere agarrarse al aséptico 25 por ciento que comparte con Inma Cuesta (La voz dormida), Verónica Echegui (Katmandú, un espejo en el cielo) y Salma Hayek (La chispa de la vida), y dibujar el mapa de lo que ya le ha traído esta película, independientemente del veredicto del domingo, que no es poco: un personaje con el que una actriz puede lucirse, un trabajo con el gurú del cine español a nivel internacional y una lluvia de guiones que leer.

“El grito de alegría de este proyecto ya lo di”, asegura Anaya. “Primero en Berlín, cuando me llamaron y me dijeron que Pedro me quería ver para hacer esta peli, y di otro mucho más grande cuando ya me dijo que iba a ser yo. Salí gritando de su casa y no paré hasta que llegué a la mía, como una loca y sin poder decir nada porque era secreto. Una sensación rarísima”, recuerda.


Elena Anaya durante la entrevista


Anaya califica de “increíble y súper positiva” la experiencia con Almodóvar. “Pedro tiene fama de muchas cosas, quizá de mandón, y lo que le pasa es que es muy exigente y un poco cabezota… él mismo lo dice”, asegura la actriz, para quien el error que a veces cometen los actores es querer “hacer suya la película” cuando es, “siempre”, del director. “Cuando Pedro me habló por primera vez del proyecto, él llevaba diez años pensando en hacer esta película, diez años pensando en ese personaje que a mí me acababa de presentar”, cuenta para ilustrar el detallismo casi obsesivo del cineasta por explicarle el personaje en el que quería que se convirtiera para La piel que habito.

El entusiasmo de Anaya por su último trabajo es evidente dada la pasión de su discurso y, tal y como asegura, Almodóvar le ha confirmado que la satisfacción es mutua. Sin embargo, para la actriz, “la gente es muy exigente” al dar por hecho que su nombre figurará en el cartel de la próxima película del realizador manchego. Es inevitable que haya pasado de ser ‘La musa de Medem’ –calificación que tampoco gustaba a la artista- a sumarse a la selecta y rentable lista de ‘chicas Almodóvar’.

“Ha habido directores con los que he hecho tres películas, y si de repente me llama un director con el que trabajé hace 10 años, me parecerá fantástico, pero no quiere decir que ya tengas que hacer todas sus películas y que la gente, de alguna manera, te encasille”, aclara Anaya.

Francia, más allá de los guiñoles
Se sienta identificada o no con la coletilla de las actrices que siguen la estela ‘almodovariana’ inaugurada por Carmen Maura, Anaya no niega que esta película le ha abierto de par en par las puertas del mercado cinematográfico dentro y fuera de España.

“El haber hecho esta película ha permitido que la agencia de representantes más increíble del mundo y, en concreto, la agente que lleva a las actrices que reciben las mejores ofertas se haya fijado en mí y me quiera representar”, anuncia la actriz, quien reconoce que el número de guiones que llegan a sus manos se ha multiplicado en el último año y que, aunque no tiene ningún proyecto cerrado, hay algunos que está “deseando que salgan”.


Elena Anaya junto a Antonio Banderas en un fotograma de La piel que habito


Estados Unidos pone el sello a muchos de los guiones que Anaya está leyendo “como una loca”. Pero aunque Hollywood se ha convertido en el gran salto para muchos de los actores y actrices españoles –sin ir más lejos, para su compañero de reparto en La piel que habito, Antonio Banderas-, Anaya asegura que no es la nacionalidad el criterio que más pesa en su decisión de aceptar un papel. “Me interesa, sobre todo, que el personaje que me ofrezcan sea importante en la película, no en minutos, sino en relevancia para la historia”, explica la actriz, que ya ha rodado en Canadá, Francia o los propios Estados Unidos.

Este mismo viernes se estrena en España Cuenta atrás, un thriller con la dosis justa de acción del realizador francés Fred Cavayé, que Anaya rodó hace dos años y que en Francia y otros países europeos pasó con un éxito más que aceptable por la taquilla.

“Es muy común que te ofrezcan el papel de ‘la chica de la peli’, un papel que muchas veces podría eliminarse por completo en el montaje y la película quedaría exactamente igual”, explica la actriz. Sin embargo, en Cuenta atrás, el escaso metraje que ocupa Anaya se contrarresta con el peso dramático de su personaje, Nadia, una mujer embarazada de siete meses que debe ser salvada por su esposo de un secuestro y que aporta ternura, fragilidad, entereza y fuerza al argumento.

Cuenta atrás es la segunda película que Elena Anaya rueda en Francia, un país que, eliminados ciertos prejuicios y en contra de la actual fiebre combativa a raíz de los famosos guiñoles, ha terminado enamorándola y del que destaca “su profesionalidad y la forma que tienen de respetar a sus cineastas”, algo sobre lo que “deberíamos aprender de ellos”.

Sin olvidar los problemas que tiene el cine español en cuanto a producción, exhibición o distribución, Anaya también achaca a la situación histórica de nuestro cine un “factor cultural”. “En Francia, por ejemplo, son grandes defensores de sus productos autóctonos, los defienden bien y son muy críticos y exigentes”, estima. Además, para la actriz hay una cierta “idiosincrasia” española que tiene que ver con la envidia y “el deseo de que a tu compañero no le vaya mejor que a ti”, algo que “nos deja atrás e impide la evolución”.

Entre familia, guisos y Goyas
A pesar de todo, Elena Anaya considera que el cine español “está dando pasos hacia adelante” y que “se están haciendo películas muy buenas”. Muestra de ello es la diversidad, tremendamente resaltada, de las producciones que optan a mejor película en los premios Goya de este año, “cada una dirigida a un público muy distinto”.

“Creo que el cine español no se puede globalizar o generalizar como hace años, cuando buena parte de las historias sí que de alguna manera pertenecían al mismo tipo de películas”, opina Anaya, para quien “el público también debería dar una oportunidad al cine de aquí”.

Ella lo hace. Según asegura la actriz, una de sus aficiones es ir al cine y le gusta, en especial, el cine español. Estos días está dedicando el poco tiempo libre que le queda a ver las películas de sus compañeros nominados a los Goya y dice echar en falta en las candidaturas los trabajos de Manuel Martín Cuenca y Gustavo Taretto, La mitad de Oscar y Medianeras respectivamente, y un reconocimiento al “personaje increíble” de Pilar López de Ayala en esta última.


La actriz Elena Anaya, durante la entrevista


Aunque en lo relativo al cine hace los deberes, la protagonista de La piel que habito dice tener como asignatura pendiente ver algunas de las series de ficción que han revolucionado la forma de narrar en lo audiovisual. “Me he perdido muchas conversaciones interesantes”, argumenta.

Anaya asegura que sólo ha visto en toda su vida una serie, Verano Azul, porque no es “ordenada” para mantener “una continuidad”. En este sentido, la actriz reconoce las posibilidades de Internet como salida a las nuevas formas del consumo audiovisual, pero que hay que explotar “otras maneras de no robarle a los demás su trabajo, su energía, su tiempo, su pasión y su talento”. Según Anaya, el camino que se ha seguido hasta ahora con las violaciones de la propiedad intelectual solo lleva a “cargarse el cine, la cultura y todo lo que aparentemente ahora es gratuito y no debería de serlo”.

Elena Anaya se describe como una mujer “con gustos normales” a quien le parece “una maravilla” sacar tiempo para “ir al mercado, comprar cosas ricas y hacer un guiso”. Cuando no trabaja, procura pasar las horas con sus amigos y familia, con quienes ha hecho una porra para los Goya que, asegura, va a perder. “He apostado por todos mis compañeros de La piel que habito, he votado con el corazón y no con la cabeza”, bromea.

¿Son los premios importantes? “Supongo que sí”, opina Anaya. “Pero yo tengo amigos y amigas que tienen muchos premios y también muchas ganas de que les llamen con algún proyecto interesante; espero que a mí eso no me pase…”, lamenta la actriz, que termina con la misma cautela con la que se suelen frenar el optimismo y los nervios, “…si gano”.
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