La seguridad de jugadores y aficionados, la principal preocupación
Ya está aquí. Tras cuatro años de esperas y arduos preparativos, el evento futbolístico planetario por excelencia, el Mundial de fútbol, echa a rodar este viernes. Sudáfrica, el anfitrión, se ha volcado social, política y culturalmente con la organización pero, a pesar de las grandes sumas de dinero invertidas en remodelar las infraestructuras y lavarle la cara al país, lo cierto es que en torno al inicio de la competición hay más sombras que luces. La inseguridad y la violencia, males endémicos del país durante décadas, se han incrementado de modo exponencial con la llegada masiva de seguidores e informadores que son víctimas de robos y asaltos diarios. Es la cara menos amable de la competición.