Una expedición científica ha descubierto sesenta nuevas especies hasta ahora desconocidas, entre ellas ranas, serpientes y peces, en la zona selvática menos accesible del sureste de Surinam.
Cien mil ranas de menos de dos centímetros de longitud han desatado el pánico en China por el temor que provoca asociar estas migraciones de anfibios con un terremoto inminente.
Existe en la selva amazónica de Perú una especie de rana venenosa que, por culpa del cambio climático, ha dejado de practicar la monogamia para lanzarse, en actitud promiscua, a la caza de nuevos pretendientes que le garanticen su supervivencia.
Cuando los machos de rana túngara, que se encuentra en México, América Central, Colombia, Venezuela y Trinidad y Tobago, llaman a las hembras causan ondas en el agua que atraen a los murciélagos predadores, según un estudio que publica hoy la revista Science.
Lo vecinos de Rákóczifalva (Hungría) se han visto sorprendidos por una lluvia de ranas que ha sacudido la localidad para el asombro de los vecinos. Al parecer, podría deberse a que el temporal las transportó antes hasta las nubes.
La rana es un anfibio y como tal supone un eslabón fundamental en la cadena alimentaria, no sólo por ser uno de los principales consumidores de insectos y sino que además sirve de alimento a otra gran cantidad de animales. En la actualidad, el Planeta asiste a una disminución o desaparición de muchas de estas especies, lo que es un claro síntoma del empeoramiento del medio ambiente.
Una investigación con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha identificado entre 129 y 221 nuevas especies de ranas en Madagascar, lo que duplica la fauna actual de anfibios de la que se tenía constancia en la isla.