Opinión

Con Israel

ORIENT EXPRESS

Ricardo Ruiz de la Serna | Domingo 08 de octubre de 2023

En la noche del viernes al sábado, Hamás ha emprendido otra ofensiva terrorista contra Israel. Mediante cohetes y drones, ha atacado el arco de poblaciones israelíes que van desde Beersheva, en el sur, hasta la capital, Jerusalén. Hay cientos de heridos y los muertos superan los 250. Los terroristas han secuestrado a decenas de israelíes. El primer ministro Benjamín Netanyahu se ha dirigido a sus compatriotas: “Ciudadanos de Israel, estamos en guerra. Y la ganaremos”. Se ha ordenado la movilización de reservistas y el ejército trata de expulsar a los terroristas de las localidades que han asaltado. Hay toque de queda. El sistema antimisiles Cúpula de Hierro ha logrado detener muchos de los cohetes lanzados desde Gaza, pero no todos. Cientos de miles de familias están escondidas en refugios antiaéreos. En un radio de 80 kilómetros en torno a la Franja de Gaza se ha declarado una “zona especial de seguridad”. Es pronto para valorar cómo ha sido posible este ataque por sorpresa, pero sus efectos pueden verse en todas las redes sociales. Los terroristas -embozados y empuñando armas automáticas- se han fotografiado arrastrando cadáveres de soldados. No han faltado ni los “selfies” junto a los prisioneros ni las imágenes de los secuestrados -civiles y militares- a los que se exhibe en Gaza en medio de tiros al aire y gritos de júbilo. Abundan los vídeos en que se escucha “¡Allah akbar!”, ¡Alá es el más grande!

Cuando se cumplen 50 años de la Guerra de Yom Kippur, Israel va camino de normalizar la relación con Arabia Saudí después de haberlo hecho con los Emiratos Árabes Unidos, Bahrein y Marruecos. Por primera vez desde hace más de un siglo, puede haber paz en la región y eso es algo que no pueden permitir ni la República Islámica de Irán ni sus agentes y aliados; entre ellos, el Frente Islámico de Liberación, que es lo que significa Hamás. Esta organización terrorista controla la Franja de Gaza desde 2007 y goza del apoyo iraní mediante fondos y armas.

Los principales líderes políticos de Europa han condenado el ataque. Yolanda Díaz, con su habitual confusión moral, ha escrito que está “consternada por las imágenes que llegan desde el sur de Israel y Gaza. Mi solidaridad con todas las víctimas”. Si dice esto de una ofensiva terrorista con cohetes, misiles y drones, con civiles muertos, heridos y secuestrados, imagínense lo que piensa de las demás cosas. “Mi solidaridad con todas las víctimas”, ha escrito, como si fuesen igualmente inocentes la anciana secuestrada y el secuestrador que se la lleva a punta de pistola.

No compartiré aquí las imágenes de los cadáveres profanados, desnudos y arrastrados por las calles de Gaza, donde emplean los fondos recibidos de la UE en construir túneles y otras infraestructuras para ataques terroristas.

Esto tiene que acabar. La Unión Europea debe salir de este laberinto en que condena el terrorismo contra Israel y sigue entregando fondos a las organizaciones que controlan Gaza y desde allí lo promueven. El entramado de ONG y plataformas dedicadas a la propaganda de las organizaciones terroristas palestinas suelen mostrar imágenes del sufrimiento de los civiles, a quienes Hamás tiene como rehenes, pero silencian lo que hacen los terroristas con esas ayudas. En ofensivas como ésta, se revela a dónde van los recursos económicos que la Unión envía.

Occidente está librando una guerra que no inició, pero que debe ganar. El frente de batalla hoy es Israel. Las primeras unidades de combate en este día son israelíes. Israelíes son las víctimas de estas primeras horas: los muertos, los heridos, los secuestrados. En España, que ha sufrido en sus propias carnes el golpe del terrorismo, sabemos bien lo que hacen los terroristas. Los mismos que matan pretenden presentarse como víctimas. Los mismos que hieren buscan compasión cuando resultan heridos. Los mismos que secuestran afirman luchar por la libertad. No es extraño, por cierto, que entre los amigos y nostálgicos de ETA y Terra Lliure florezcan las simpatías por las organizaciones terroristas palestinas. Son los mismos que siempre tienen palabras de afecto hacia los niños palestinos, que Hamás utiliza de escudo, pero no hacia los niños israelíes escondidos en los refugios.

Esta columna hoy está con Israel.