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ORIENT EXPRESS

Hamás es responsable

Ricardo Ruiz de la Serna
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
domingo 30 de mayo de 2021, 19:43h

Ahora que las operaciones militares israelíes contra Hamás han terminado, la organización terrorista, que controla la Franja de Gaza desde 2007, ha aprovechado para rearmarse moralmente mediante manifestaciones y declaraciones incendiarias de sus líderes. Khaled Meshal, antiguo líder de Hamás, ha certificado la muerte de la “solución de los dos estados” como si alguna vez la hubiesen siquiera considerado seriamente. Las organizaciones han difundido a través de las redes sociales fotografías de los edificios destruidos por los bombardeos, pero sin mencionar el uso que les daba Hamás. Explicar que la organización emplazaba en ellos las lanzaderas de cohetes, los arsenales o los almacenes de explosivos rompería la dinámica del poderoso enemigo israelí contra la desarmada Gaza.

Ha sido especialmente triste el uso de la tragedia de los niños muertos durante los bombardeos. Se calcula que han sido, como mínimo, 67. Desde la portada de un medio internacional con un collage de sus fotos hasta manifestaciones por todo el mundo, la muerte de los niños ha desatado una oleada de ira contra Israel. De nuevo, no ha sido frecuente la pregunta del uso que Hamás hace de los niños. La portada que mencionada decía “Eran sólo niños”.

Sin embargo, para El Movimiento de Resistencia Islámico -eso significa Hamás- los niños son parte de la resistencia y, como tales, los utiliza.

En efecto, para la organización terrorista, los niños están al servicio de la guerra contra Israel; a menudo, contra la voluntad de sus padres. Por ejemplo, Hamás sitúa sus instalaciones junto a colegios y parques infantiles. No deja de utilizar como almacenes ni las guarderías ni las escuelas. El Movimiento de Resistencia Islámico no trata de reducir las víctimas entre la población civil, sino que la utiliza como parte de su sistema defensivo. En Gaza, las mujeres, los niños y los ancianos son rehenes a los que se utiliza como desea la organización; también como escudos humanos.

En todo este proceso, desempeña un papel esencial la educación en el odio. El adoctrinamiento en la Franja de Gaza empieza desde preescolar y no termina. Se enseña a odiar no sólo a Israel y a los judíos, sino también a los Estados Unidos y a los aliados de Israel. La propaganda que los niños reciben a través de los medios de comunicación hace el resto. Pongamos un ejemplo. En 2016, según cuenta un informe del Centro Meir Amit de Inteligencia e Información sobre Terrorismo, en Gaza y con ocasión del Festival de la Infancia y la Educación, se representó una escena teatral en la que una niña cubierta con un velo apuñalaba a otros niños disfrazados de soldados israelíes, que a su vez terminaban matándola a tiros. Estas representaciones son frecuentes en juegos. No son raros los dibujos animados que exaltan a los terroristas ni las canciones que celebran su memoria.

Para Hamás, los niños no son sólo niños.

Y esto debería contarse.

La muerte de los niños es siempre una tragedia. Como la portada de ese periódico, todos creemos que estaban llamados a algo mejor. Desde luego, no merecían ni morir ni sufrir. Habría que ser un desalmado para no conmoverse con esas fotografías.

Pero esa indignación debería llevarnos a mirar más allá de las lágrimas y del dolor. Para Hamás, esas muertes y toda la ceremonia que las rodea -las fotografías de los padres y los hermanos desgarrados, los funerales multitudinarios, las familias sumidas en llanto donde antes había risas- toda esa cobertura informativa, esas “historias” como se las llama ahora, forman parte de una estrategia de propaganda. En el fondo, hay una línea narrativa que trata de presentar a Israel -el Estado judío democrático- y a los israelíes como “asesinos de niños” en una prolongación del viejo mito antisemita del crimen ritual o, como se lo denomina en inglés, el “libelo de sangre”.

El primer responsable del sufrimiento de su propio pueblo es Hamás. Son sus terroristas quienes se sirven de la población civil como trinchera desde la que atacar a Israel. Son sus líderes los que nunca han querido aceptar la mera existencia de su vecino. Son sus jefes “militares” -que me perdonen los verdaderos militares por usar el adjetivo- los que han empleado los recursos económicos que recibe la Franja para construir túneles, búnkeres y arsenales desde los que lanzar cohetes contra el territorio israelí.

La indignación por la muerte de esos niños -inocentes, tan inocentes como los niños israelíes muertos a manos de los terroristas y de los que casi nunca se habla- esa indignación, digo, no puede nublarnos la claridad moral.

Hamás es responsable.

Ricardo Ruiz de la Serna

Analista político

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