8/10
Cuando un relato construye una frase que convierte en parte del imaginario colectivo, esto la hace universal y al final es de la humanidad entera. Aunque en origen fuera un fracaso comercial, luego remontó hasta ser una película de culto. He visto Atrapado en el tiempo (1993) decenas de veces y al igual que a Phil, a mí cada vez que la veía me daba la sensación de estar atrapado en su mismo tiempo y de que cuando saliera querría volver a ese bucle y volver a escuchar I got you Babe al despertar. Es una película que siempre he visto doblada y ahora sería incapaz de verla en original porque estoy acostumbrado a los giros que ya conozco y en inglés se me hace raro. Quizá de todos los que lean esta crónica no haya ni una sola persona que no conozca la película y que no haya sentido cosas parecidas a las que yo sentí. Así que va por todos vosotros —o ustedes—, hoy toca humor y toca uno de mis actores favoritos.
Si algo me encanta de Atrapado en el tiempo es Phil Connors (Bill Murray). Su socarronería, su manera cínica de ver la vida y de aprovecharse de la situación creada por el bucle es de donde parte la genialidad de toda esta historia. Es esa actitud lo que potencia y da vigor a esta película que sin él sería una simple comedia romántica. La cursi Rita (Andy McDowell) jamás habría podido levantar este trabajo sin un oponente lleno de aristas, gestos y caritas sarcásticas. Es el cuento de la princesa que no necesita ser salvada junto al salvador oportunista al que todo le da igual, sin duda unos mimbres mucho más interesantes que los típicos de Disney. Murray es el tipo de persona antipática con la que te irías a tomar algo, te tomaría el pelo, se burlaría de ti y aun así estarías encantado de haberle conocido. Su magnetismo le da la capacidad de levantar películas mediocres, y no lo digo por esta: Atrapado en el tiempo se sostiene en sí misma, con un buen guion (Danny Rubin) y una muy buena dirección (Harold Ramis), y Murray le pone el broche de oro y consigue que un ligero éxito comercial se convierta en un film de culto con millones de seguidores en todo el mundo más de treinta años después.
Porque poniendo contexto, Phil es un perdedor narcisista y despreciable que se cree un seductor irresistible. Se dedica a retransmitir el tiempo y se nota que aborrece su trabajo tanto como a sí mismo por hacerlo cada día, lo que le obliga a adoptar una actitud socarrona sobre todo lo que le rodea. Desde el principio todos menos él tenemos claro que no tiene ninguna posibilidad con la angelical Rita, que se revuelve como puede ante sus devaneos simpático-agresivos. Además, trata a Larry, su cámara, como si fuera un freak y un tarado. Hace un frío horrible y en la atmósfera se respira ese ambiente típico de un día pésimo rodeado de paletos obsesionados por una especie de rata (que también se llama Phil) que teóricamente predice el tiempo. Todo el equipo está deseando largarse de ese pueblo de mala muerte y alejarse de esos perdedores ridículos cuanto antes. Pero la tormenta de nieve le obliga a quedarse en Punxsutawney y comienza el bucle más famoso de la historia del cine en el que todo gira en torno a las capacidades de seducción de Phil aumentadas cada día gracias al conocimiento adquirido en su modelo prueba-error en modo continuo. Los despertares de Phil con I Got You Babe de Sonny y Cher junto a la misma charla irritante del locutor local animando a los excursionistas y a las mismas noticias locales son bocato di cardinale para este que os escribe. Algo así como música celestial, porque eso quiere decir que el sainete continúa. Ese dos de febrero prosigue como si todo fuera normal generando una gran complicidad con los que miramos embobadísimos. Nadie excepto Phil y nosotros sabe que ahí ocurre algo extraño, y eso nos une irremisiblemente con Murray, cuyo sarcasmo se va reduciendo conforme se ve cada vez más atrapado. A la vez es convincente que ese el insolente que vive el mismo día una y otra vez, cada día conoce mejor a la princesa y entiende a su pesar que tras la bella plebeya se oculta una gran persona capaz de hacerle dejar su sarcasmo por amor ella (rima obligada). Ahí afloran en mí sentimientos contradictorios, sobre todo en relación con el final. Siendo una película americana, era probable que acabara como acaba, con un cínico enamorado, al estilo de Rick en Casablanca, perdiendo mordacidad y ganando el amor. Imaginad un final distinto, con un Phil que se aprovecha de su conocimiento para seducir una y otra vez a la princesa Rita y que ese bucle de seducción permanezca en el tiempo, cada vez más cínico y descreído, cada vez más alejado del amor y más centrado en la mera conquista. Y la canción I got you babe sonando como un orgasmo infinito. En fin, una locura imposible dado el mercado para el que se hizo.
Curiosidades
Atrapado en el tiempo suele clasificarse como una comedia romántica; sin el derrotero conocido, la película podría haber tomado un rumbo mucho más oscuro:
- El guion definitivo se completó y aprobó a última hora, apenas unos días antes de que comenzara el rodaje. Esto se debió a que el director, el guionista y Murray discrepaban sobre el tono de la cinta. Ramis buscaba una comedia directa, Rubin imaginaba una película más sombría y Murray quería que El día de la marmota fuera un filme contemplativo que invitara al público a reflexionar sobre cuestiones filosóficas más profundas. Estas diferencias provocaron un distanciamiento entre el actor y el director (que duró veinte años), generando un ambiente muy tenso durante el rodaje.
- El actor Bill Murray fue mordido dos veces por estas encantadoras ratitas durante el rodaje. Al menos no cogió la rabia.
- El Día de la Marmota es un evento real (solo en USA podría pasar algo tan insólito), que se celebra cada año en ciertas localidades norteamericanas, incluida Punxsutawney (Pensilvania), el lugar real donde se desarrolla la película.
- Al guionista Danny Rubin se le ocurrió explorar el concepto de la inmortalidad mientras leía El vampiro Lestat, la secuela de 1976 de la novela de Anne Rice Entrevista con el vampiro. Le quitó los colmillos y le dio el giro de humor, cosa que agradecemos, que somos poco de vampiros.
- En la toma final, Phil —tras haber escapado del bucle temporal—, lleva a Rita al exterior y la coge en brazos para cruzar la puerta del jardín. El actor improvisó durante esta escena final porque la puerta estaba congelada y no se abría. De hecho, el equipo rodó en condiciones de frío intenso y muchas escenas se filmaron a temperaturas bajo cero.
Reflexiones tras el humor
Atrapado en el tiempo nos muestra a un hombre iluminado por una nueva luz que no conocía: la de la odiosa eternidad. ¿Qué lleva al ser humano a percibir su existencia como si cada día fuera simplemente una repetición del anterior? Los antiguos debían arriesgar su vida a diario para sobrevivir, en cambio hoy la rutina se ha convertido en nuestra norma vital. Phil es un hombre atrapado en un día interminable, tal como uno puede quedar atrapado en sus rutinas. Yo mismo me creo pequeños hábitos diarios que me hacen estar atrapado en el tiempo, como tomar el zumo por la mañana o leer las noticias por internet al llegar al trabajo. El peligro reside en que estos hábitos pueden encerrarnos en un ciclo en el que te despiertas a la misma hora cada día, tomas el mismo camino al trabajo, te cruzas con la misma señora fea y antipática vestida siempre de rojo y terminas comprando los mismos productos en el mismo supermercado el mismo día de la semana. No hay luz al final de ese túnel. Nuestros hábitos nos dan estabilidad y nos transmiten la sensación de tener un control absoluto sobre nuestro entorno. Nada puede afectarnos. Inmortales, renacemos cada día como el ave fénix para hacer lo mismo. Como Phil, que en el fondo es inmortal. ¿Será un diosito?
Pero pronto nos damos cuenta de que no somos tan especiales. Nadie es esencial y lo descubrimos inevitablemente. A pesar de los constantes intentos por marcar la diferencia o causar impacto, lo cierto es que el mundo nunca cambia realmente según nuestros deseos. Así que al final, nos resignamos. La vida sigue la misma rutina de siempre: tragarnos las frustraciones mientras cobramos el sueldo —quien lo cobre—, permitirnos algún que otro capricho, y un día morir silenciosamente y ser olvidados.
Algunos se adaptan a la perfección a estas rutinas. Otros acaban con depresión. Podemos seguir lo que nos queda con charlas triviales —hablando del tiempo o de cosas sin importancia como las películas—, pero en última instancia, siempre nos acaba alcanzando esa cruel falta de sentido. Phil ya no puede ignorar el vacío absoluto en el que se ha convertido su vida. La repetición lo lleva a cuestionarse las cosas Si este fuera el último día, ¿cómo querría vivirlo? Aceptar que la vida es breve puede ayudar a aprovecharla mejor. Ante todo, Phil debe atravesar toda una gama de emociones antes de admitir finalmente que le falta algo, que necesita algo —o más bien, a alguien— en su vida si quiere que esta cambie. Es un cínico que ya no encuentra alegría en nada, es alérgico al sentimentalismo (y hace bien en serlo). En realidad es más sensible de lo que aparenta y por ello descubrirá su verdadero yo y se dará cuenta de que todo es posible, siempre y cuando permitas que suceda. Rita aparece cuando ha perdido la esperanza, y comprende que el amor es una buena razón para despertar cada día. Todo debe repetirse para que no se repita. El amor es la clave. Pase lo que pase mañana, ahora soy feliz. ¡Viva el presente!
Por suerte, los viejos hábitos son difíciles de abandonar. Cabe esperar que Rita y Phil se separen tras apenas unas semanas de convivencia. El amor es un día interminable en el que, idealmente, no debería haber epílogo.