Traducción de Carmen Montes Cano y Eva Gamundi Alcaide. Galaxia Gutenberg. Barcelona, 2026. 208 páginas. 17,90 €. Libro electrónico: 11,99 €.
Por Yolanda Alonso Herranz
Hay novelas que cuentan una historia de amor y otras que se preguntan qué significa realmente amar. El amor, de Theodor Kallifatides, publicada originalmente en Suecia en 1978 y recuperada ahora para los lectores españoles, pertenece a estas últimas. Su punto de partida es una cuestión tan antigua como incómoda: ¿es posible amar a varias personas de manera diferente sin que alguna de ellas termine sufriendo?
Laki Sarris está próximo a cumplir cuarenta años. Casado con Lena y padre de un niño de cuatro, lleva una vida familiar tranquila y razonablemente feliz. Los pequeños descubrimientos de su hijo parecen constituir la principal novedad de una existencia sin grandes sobresaltos. Hasta que conoce a Li, una mujer considerablemente más joven de la que se enamora apasionadamente. A partir de ese encuentro, la estabilidad de su vida cotidiana comienza a resquebrajarse.
A primera vista, podría parecer una novela más sobre la infidelidad. Sin embargo, el autor no plantea un simple enfrentamiento entre el matrimonio y una aventura amorosa. Laki no ha dejado de querer a Lena, ni su relación con Li responde únicamente al deseo de escapar de la rutina. Su conflicto es más difícil de resolver: quiere conservar el amor construido durante años y, al mismo tiempo, vivir la intensidad de una pasión inesperada.
Lena forma parte de su historia, de una intimidad compartida y de unos vínculos fortalecidos con el tiempo. Li, en cambio, despierta emociones que creía olvidadas y le hace entrever una vida distinta, quizá también una juventud que empieza a quedar atrás. Laki no sabe cómo renunciar a ninguna de las dos, aunque mantener ambas relaciones tiene un precio.
La historia transcurre en la Suecia de los años setenta, una sociedad en la que las costumbres estaban cambiando y las relaciones personales comenzaban a vivirse con mayor libertad. Pero desprenderse de las convenciones tradicionales no significa que desaparezcan los conflictos morales. Cuando las normas dejan de ofrecer respuestas, cada uno debe encontrar las suyas y asumir las consecuencias. Laki se mueve precisamente en ese terreno, intentando conciliar sus deseos con las obligaciones que ha contraído y con el daño que sus decisiones pueden causar.
Kallifatides encuentra buena parte de la fuerza del relato en las situaciones más corrientes. Una conversación, una ausencia o un gesto aparentemente insignificante bastan para alterar el equilibrio familiar. Tampoco necesita grandes acontecimientos para mostrar cómo una vida puede cambiar casi sin advertirlo. El paso del tiempo adquiere especial importancia. La pasión por Li irrumpe con la fuerza de lo inesperado, mientras que el matrimonio con Lena pertenece a una historia construida lentamente.
Uno de los mayores aciertos de la novela es que Kallifatides se resiste a juzgar a su protagonista. Laki puede despertar comprensión y, al mismo tiempo, resultar profundamente egoísta. Su sufrimiento no lo absuelve del daño que provoca. Tampoco la sinceridad de sus sentimientos convierte necesariamente sus decisiones en legítimas.
El autor deja que esas contradicciones se manifiesten sin resolverlas por el lector. En ocasiones, las reflexiones de los personajes se prolongan y la narración pierde algo de ritmo. Es quizá el principal reparo que cabe hacerle a una obra tan interesada en lo que sus protagonistas piensan y sienten.
El amor sigue planteando preguntas que no han perdido actualidad. Kallifatides consigue que resulte difícil tomar partido sin reservas. Comprendemos los deseos de Laki, aunque no siempre sus decisiones. Y al terminar la novela permanece una pregunta: ¿hasta dónde podemos perseguir nuestra propia felicidad cuando hacerlo supone poner en riesgo la de quienes nos quieren?