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Novela

Theodor Kallifatides: El arado y la espada

domingo 02 de junio de 2024, 23:33h
Theodor Kallifatides: El arado y la espada

Traducción del sueco de Carmen Montes Cano y Eva Gamundi Alcaide. Galaxia Gutenberg. Barcelona, 2024. 213 páginas. 19,00 €. Libro electrónico: 11,99 €.

Por Aránzazu Miró

Redescubrir el proceso evolutivo de la escritura de un autor al que aprecias resulta un placer. Galaxia Gutenberg se ha dedicado a ello, publicando a la par la trilogía con la que se hizo conocido en su Suecia de adopción el escritor griego Theodor Kallifatides. Estos tres libros iniciales los escribió en sueco, adoptando la lengua de acogida para su incursión en el mundo de la escritura. Tras el reconocimiento decidió emprender como reto la escritura en su lengua nativa; claro está que para nosotros esa apreciación es difusa: lo leemos siempre en traducción al castellano. Sin embargo, es interesante conocer la transición que se produce y las obras de uno y otro momento.

Esta trilogía no es autobiográfica pero sí es una escritura del yo. Lo es a la manera en que es una historia del país propio narrada desde los ojos del chaval y luego del joven que la ha vivido. Al final de la novela que inicia esta trilogía, Campesinos y señores, nos anunció el autor que él era uno de esos niños; ahora entenderemos cómo es uno de los chavales. Sólo podemos darnos por enterados; él no nos lo dice.

La plasmación del momento histórico es magnífica. La Grecia liberada de los alemanes invadida por los ingleses hasta llegar a una cruenta guerra civil. De la novela se extrae perfectamente la sucesión de aconteceres políticos: «Tuvo una visión clara y dolorosa de la guerra que no tardaría en llegar; los justos contra los injustos. Pero nadie sabría quiénes eran los justos». También sitúa la confusión en que se vivía: «La situación en Atenas era confusa. El pueblo celebraba su recién ganada libertad, pero sobre la cabeza del pueblo ya había comenzado el juego, el juego que decidiría quién iba a dirigir Grecia». Porque «así de rápido sucedían las cosas. Un día estaba Yalós a las puertas de una nueva libertad, y al otro más esclavizado que antes». Eran los nuevos señores de Yalós. «Y así terminó tan bella y sangrienta historia. La resistencia del pueblo griego contra el nazismo, después contra Inglaterra y los reaccionarios patrios había terminado con la victoria de los reaccionarios.» La guerra civil conocida como «la guerra de los bandidos», en que el Pentágono se permitió, hasta 1962, probar métodos antiguerrillas que resultarían muy útiles –y más conocidos– en Vietnam: «Fue en Grecia donde se usó por primera vez el napalm».

«La guerra se intensificaba cada día, al igual que el terror». La resistencia de los partisanos, de los escasos partisanos, no consigue nada. Concluye la novela con esta frase deprimente: «Y Yalós estaba en llamas».

Así que necesitamos que se publique la conclusión de esta trilogía. Su título es Una paz cruel; la editorial la tiene en preparación, aunque tampoco parece que vaya a confortarnos mucho. Pero sí agradeceremos a Theodor Kallifatides este recordatorio histórico de la presencia del Peloponeso en el mapa histórico, en un libro que es mucho más que la narración de un episodio fidedigno, aunque lo explique con una proximidad que lo convierte en especialmente interesante.

Pero no es esa la novela. Son sus gentes, los yalitas, y el escenario familiar de Minos, el chico en torno al que gira todo. La vejez y su decrepitud, con el abuelo Stelios; la vida, en la familia; el amor y la muerte como pérdida; la mujer y su lucha callada contra el patriarcado; el poder y su corrupción... y ese gran castaño que es metáfora de todo un pueblo y de lo que le sucede: «El propio árbol era un monumento floreciente dedicado al pastelero que se ahorcó allí, a los fusilamientos de los alemanes, a la vergüenza, al dolor y a la alegría de Yalós».

La historia tiene el mismo interés que la primera de estas novelas, pero la estructura, el ritmo, la reflexión a que nos lleva y la descripción de los distintos sentimientos insertos en la cotidianeidad, mejoran, fluyen y se entrelazan mucho mejor.

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