Iñaki Urdangarín, ante el juez
domingo 26 de febrero de 2012, 09:05h
Ayer sábado declaraba ante el juez don Iñaki Urdnagarín, en calidad de imputado por captación y desvío de fondos públicos. Lo hacía por vez primera, dando así inicio al largo calvario judicial que le espera por delante. Se ha llegado hasta este punto tras una exhaustiva investigación, entroncada con el caso “Palma Arena” pero con ramificaciones que lo exceden. La imputación como tal presume la existencia de ilícitos penales; ilícitos que habrá que probar o desestimar. Hasta ese momento, la presunción de inocencia tanto del duque de Palma como de los demás imputados debe prevalecer, lo que no obvia una percepción de irregularidades más que palmaria.
La justicia es igual para todos, don Iñaki Urdangarín incluido. Dicho lo cual, el que hubiese llegado a los juzgados de Palma ayer sábado andando o en coche era más una cuestión de orden público que de privilegios. No es la primera vez que se producen incidentes cuando alguna personalidad pública debe comparecer en sede judicial -sirva como ejemplo el tumulto organizado con el testimonio de Isabel Pantoja en el caso “Malaya”-. Por fortuna, nada de esto sucedió ayer, y es de esperar que todo vaya transcurriendo por idénticos derroteros.
Por otro lado, la relevancia social de don Iñaki Urdangarín pone los focos sobre su persona de un modo mucho más intenso de lo que ha sucedido con otros imputados -también con su cuota de notoriedad, sobre todo política- en causas similares. En aras a esa misma relevancia, su comportamiento debía tenía que haber sido de una ejemplaridad exquisita, y no parece que ese haya sido el caso. No obstante, tampoco son de recibo algunas descalificaciones vertidas más por ser quien es que por lo que -todavía presuntamente- haya podido hacer. Con el Código Penal en la mano, la vinculación de don Iñaki Urdangarín con la Familia Real no puede suponer atenuante alguno, pero tampoco agravantes. Le asisten los mismos derechos y obligaciones que al resto de ciudadanos.