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Lo que tenemos y lo que está por venir

¿Cómo es el dispositivo perfecto?

miércoles 29 de febrero de 2012, 13:52h
Los dispositivos causan furor. El Mobile World Congress de Barcelona es un buen ejemplo de ello. También lo es la expectación ante el anuncio de Apple previsto para el próximo 7 de marzo. Previsiblemente, presentará la tercera generación de su iPad. La batalla por el tamaño, el peso, el precio y las aplicaciones es intensa, ininterrumpida y deliciosa –o tediosa, según se mire- para quienes quieren estar a la última. EL IMPARCIAL pregunta a los que saben de esto si existe la tecnología que cubra las necesidades de los más exigentes.
Samsung Galaxy Tab 10.1.

El triunfo de los dispositivos no pasa inadvertido. Surgen del bolsillo o maletines en el autobús, en una sala de espera o en plena calle. Analizamos la cartelera, reservamos mesa en un restaurante o hacemos la compra. Estamos conectados con el mundo y con nuestro entorno con aparatos que cada día ofrecen más posibilidades y a una mayor velocidad, que nos facilitan la vida o, según detractores, nos desenchufan del mundo real. El desarrollo de estas tecnologías y su generalización permiten opciones para todos los bolsillos y exigencias, pero hay algo que une a todos: el deseo de aglutinar el mayor número de aplicaciones en un solo soporte. ¿Existe el dispositivo perfecto?

"No existe en términos generales, depende del uso que queramos darle. En los próximos años, usaremos por igual el smartphone, la tableta, el ordenador de sobremesa, que va a revivir gracias al boom de las aplicaciones, y la televisión". Es la opinión de Oscar Hormigos, fundador de The App Date, espacio de referencia sobre aplicaciones en España y organizador de The App Fest. "Es lo que se llama la estrategia silla-sofá-bolsillo. Durante el trabajo, usaremos el ordenador con aplicaciones, en los momentos de ocio, la tableta y el televisor con apps y fuera de casa, el móvil", añade.

Otra voz más es la de David Readman, de tuexperto.com: "Estamos ya muy cerca del dispositivo perfecto para cubrir muchas de las necesidades actuales. Me refiero a una tableta. Un dispositivo cómodo de manejar y de transportar. Una tableta sirve lo mismo para escribir un correo electrónico, que para entrar en Facebook, leer las últimas noticias, echar una partida a un videojuego, consultar un callejero para no perdernos o ver una película desde la cama o en los viajes". Readman se moja a la hora de valorar la mejor opción de compra: "La primera tableta que salió al mercado fue el iPad, que tiene muchas ventajas, pero también inconvenientes que han sido superados después por otros modelos. Sin duda, las tabletas que usan el sistema operativo Android en su interior son más completas y se liberan de las ataduras que suelen rodear a los productos de Apple".

iPad 2, de Apple.

César del Barrio, gerente de Tecnocom, describe así el dispositivo perfecto: "Sería del tamaño de un smartphone actual (o incluso menor), pero podría desplegarse, tipo plano de papel, hasta tener la superficie de un tablet y, adicionalmente, podría proyectar la información en cualquier superficie como un proyector actual. La pantalla sería de tinta electrónica, visible en cualquier circunstancia (con iluminación nocturna adicional) y una resolución similar a las de las revistas impresas pero con total movimiento. Pueden comunicarse con los dispositivos electrónicos del hogar y los coches, y utilizarse como tarjeta de crédito. Desde los mismos podemos acceder a toda nuestra información personal y de trabajo (documentos, música, películas…). Les hablamos y nos entienden. Además, podemos 'ver' sus contenidos con gafas o lentes de contacto especiales, lo que nos permite acceder a pantallas virtuales de unas 700". Una vez cargados, su batería dura al menos un mes. El coste de todo ello, elevado para el dispositivo (similar al de un iPhone/iPad actual), pero todo el consumo de datos asociado debería tender a la baja respecto a los actuales".

En definitiva, hay extenso margen de evolución dentro de la senda emprendida y un objetivo nada sencillo: cubrir exigencias sin fabricar tecnologías accesibles sólo para una minoría o demasiado complejas para el uso cotidiano. Del Barrio sostiene que pueden quedar alrededor de diez años para las deseadas pantallas descritas, unos cinco para las baterías y algo más, entre 15 y 20, para las lentes y lo que se conoce como realidad aumentada o dispositivos que añaden información virtual a la física o, como explica más gráficamente este experto, convertirnos visualmente en Terminator.

No menos importante será adaptarse a las necesidades, en permanente crecimiento, como refleja David Readman: "Puestos a soñar, el dispositivo perfecto para mí sería una máquina de teletransporte. Una solución que permitiera viajar a cualquier punto del planeta sin necesidad de usar coche, avión, tren u otro medio de transporte. Así, disfrutaríamos de unas ciudades mucho más agradables de vivir y nos quitaríamos gran parte de la contaminación de este planeta. Hoy en día, algunos científicos ya han conseguido elteletransporte de átomos, de modo que no es descabellado pensar que algún día se podría llegar a lograr".