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visitas virtuales, digitalización...

¿Cómo está transformando a los museos la aplicación de las nuevas tecnologías?

martes 28 de febrero de 2012, 20:43h
La aplicación de las nuevas tecnologías en el ámbito cultural es un hecho vinculadas a la conservación y estudio del patrimonio, pero también a las posibilidades derivadas de su uso para la restauración de lienzos o para fomentar la interacción con el visitante. Así pues, ¿cómo está transformando la era digital a los museos y a las instituciones culturales?
La reciente iniciativa del Museo Reina Sofía de instalar un sistema automatizado para digitalizar Guernica es sólo un ejemplo más del modo en el que las nuevas tecnologías han encontrado un hueco en los museos e instituciones culturales como escenarios donde aplicarlas y obtener las mejores posibilidades derivadas de su uso.

Prueba de que este tipo de centros culturales se encuentran inmersos en la era digital como otros sectores es la publicación del número 90 de la revista Telos, editada por la Fundación Telefónica. El ejemplar, que incluye dossier titulado Las nuevas tecnologías revolucionan museos e instituciones culturales, cuenta con la participación de once expertos vinculados con la museografía y con las nuevas aplicaciones tecnológicas derivadas de la innovación en esta materia.

Mario Quijano, profesor del Instituto Superior de Arte de Madrid; Mayte Ortega, del departamento de Conservación del Museo Reina Sofía; y Jaime Solano, director de Proyectos Multimedia en 2dmayo.com, son algunos de los que han aportado su punto de vista sobre esta cuestión y quienes han asistido a la presentación de este martes.



Con idea de indagar en cómo las nuevas tecnologías están cambiando el modo de trabajar en los museos y la forma de interaccionar con el visitante, Quijano ha afirmado que lo que se está viviendo es una “revolución”, ya que asistimos a un “cambio rápido y profundo que está transformando la estructura de estos centros y el modo en el que se comunica con la gente”. Algo parecido ha opinado Solano, para quien la clave de la progresiva adaptación de los museos a la era digital pasa por la “integración” de las nuevas tecnologías para “mejorar el flujo de información”. Un ejemplo, según este experto, sería pasar del folleto en papel a una pantalla portátil que acompañe al visitante en su recorrido por las salas.

En palabras de Solano, conceptos como “multiplataforma, geoposicionamiento y accesibilidad” son perfectamente aplicables a un entorno cultural como el de estas instituciones, tanto que afirma que los smartphones llegarán a ser como “museos paralelos”, en los que lo único que cambiará respecto a la visita en persona es, si se quiere, la experiencia sensorial.

Ortega es una gran conocedora de cómo los museos trabajan con las nuevas tecnologías para mejorar la conservación de las obras de arte que forman parte de sus colecciones. Comenta que en los trabajos de adecuación de El Café del Pombo, de José Gutiérrez Solana, fueron utilizadas cuatro tipo de imágenes para abordar la puesta en valor de un lienzo que estaba resquebrajándose. Fue utilizada luz visible, a la que siguió la aplicación de una ultravioleta, que permitió ver los repintes y los añadidos, una infrarroja, gracias a la que se observó el dibujo subyacente –arrepentimientos o firmas- y, por fin, una radiografía, a través de la que se comprobó que el lienzo escondía otra pintura, causa de su mal estado.



Otro caso es el de La mujer en azul de Pablo Picasso. El lienzo, que es una de las obras más importantes de los fondos del Reina Sofía, se encuentra desde hace más de un año en proceso de restauración. Tras eliminar una capa de barniz sintético, componente que, según Ortega, “nunca utilizó Picasso sobre sus obras” y que, por tanto, había sido aplicado con posteridad, ha sido llevado a cabo un análisis similar al de El Café del Pombo, si bien en esta ocasión se ha realizado una macrofotografía que ha permitido observar la pincelada “rápida y certera” del pintor.

Los resultados de esta pintura de Picasso serán presentados el 13 de marzo, cuando está previsto que vuelva a las salas del museo. Hasta entonces, Ortega adelanta que el proyecto de adecuación ha contado con la participación de la Facultad de Óptica de la Universidad Complutense de Madrid, que se ha encargado de analizar la obra mediante un espectoradiómetro que consiste en la medición de cinco puntos para obtener un valor objetivo del color.

Pese a que la era digital se encuentra todavía en una fase incipiente, Quijano afirma que conceptos como “web 2.0, visitas virtuales, digitalización del patrimonio o contenidos multimedia” forman ya parte del presente de este tipo de centros, por lo que no duda de que la palabra “museo” deba ser definida como un “lugar de producción, divulgación e investigación de activos culturales a través de su sede física o virtual”.
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