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EN LA FRONTERA

¿Para cuándo la beatificación de Gaudí?

domingo 04 de marzo de 2012, 10:16h
Esta pregunta nos la hacemos muchos que esperamos que el genial catalán suba pronto a los altares. Nos dicen que falta estudiar y concretar un milagro, que el tema va un poco lento y que hacen falta empujes. Pero, ¿qué milagro más importante y maravilloso que la construcción del templo de la Sagrada Familia y que durante su continuo y complicado desarrollo no haya habido ni una víctima entre los obreros? Seguro que Don Antonio está allí con su red protectora que recoge cualquier posible fatal desenlace.
La Sagrada Familia es el templo que mejor habla con sus formas de esa Nueva Evangelización que nos ha propuesto el Papa. Un templo que cada año recorren millones de turistas que ven en la obra de un hombre la mano de Dios. Un templo al que asisten miles de personas a sus Eucaristías diarias y que se espera que esté terminado para el año 2025. Los tres grandes retablos están fuera del templo, en la fachada del Nacimiento, en la de la Pasión y en la de la Gloria. Gaudí era un genio y pensó en la necesidad de la evangelización que hoy es urgente. De ahí, creo, las doce altísimas torres que simbolizan a los doce Apóstoles en las que se repite en letras muy grandes la palabra SANTUS, para que todos, creyentes y no creyentes contemplando esa belleza, repitan esa palabra alabando a Nuestro Señor.

Como ha escrito el cardenal arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, en su reciente Carta Pastoral, “Nueva Evangelización y Solidaridad”: “se puede afirmar que este templo originalísimo, bellísimo y riquísimo en simbología religiosa es también un gran atrio de los gentiles para muchísimas personas que buscan el sentido de su vida, la verdad perenne, Dios, pero que todavía no están dentro de la Iglesia”.

Por ese, creo y repito, que sería oportuno que en este año se diera el paso necesario y Gaudí fuera beatificado en su templo, donde reposan sus restos, “porque-y vuelvo al cardenal Sistach- Gaudí, con la construcción de la Sagrada Familia, sabía que levantaba algo singular por su profundidad y esbeltez, por su capacidad de emocionar y hablar con unos registros plásticos arquitectónicamente innovadores y espiritualmente densos”.