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de la Diócesis de Roma

Un reputado exorcista cuenta cómo combatir al diablo en Internet

sábado 12 de abril de 2008, 20:56h
Gabriele Amorth, el famoso exorcista de la Diócesis de Roma comparte en una miniserie semanal sus más de 21 años de conocimientos, con consejos sobre cómo combatir al demonio en el día a día. Según la agencia católica Zenit, esta serie es emitida en ocho idiomas distintos por canales católicos de televisión y por Internet.

Lo fundamental, explica Amorth en el segundo de los tres capítulos publicados en el sitio YourGoodNewsSource, es saber diferenciar entre un "mal psiquiátrico y un problema maléfico".

"Normalmente, lo que una persona hace cuando experimenta estos conflictos o problemas es ir a un psiquiatra. Es muy difícil distinguir entre las acciones diabólicas y los problemas psiquiátricos", explica

Por ello, recomienda que en cada diócesis haya un experto en exorcismo para diferenciar los casos.

Pero atención. Amorth alerta que se debe recurrir a un verdadero exorcista y no a un brujo, porque el uso de la magia tiene muchos peligros.
"La diferencia es que un brujo actúa con el poder que le ha concedido Satanás, mientras que un exorcista lo hace en nombre de Jesús", sentencia.

Como todo experto, Amorth conoce a profundidad la personalidad del maligno.

"Le gusta la forma con la que la tradición tiende a representarlo, con pezuñas, alas, cuerno y rabo, porque al ridiculizarlo, favorece que no se crea en su existencia", dice en la primera entrega.

Sin embargo, Satanás es un ser escurridizo y astuto, por lo que adopta formas distintas en función del efecto que quiera provocar. Toda una gama de disfraces en la que, según Amorth, también pueden entrar la Virgen y Jesucristo.

El padre ha revelado que Satanás le tiene "terror" a la Virgen, y ha ofrecido pruebas de ello. Al parecer un exorcista, amigo suyo, le preguntó al diablo que era lo que más le molestaba de la madre de Cristo, a lo que contestó: "Es la más obediente de las criaturas y yo soy el más rebelde, ella no ha cometido nunca el más mínimo pecado, por eso me vence siempre".