San Juan de Dios y Antón Martín, vidas apasionantes
martes 13 de marzo de 2012, 21:48h
Ha tenido San Juan de Dios mala suerte con el día de su muerte, el 8 de marzo, que mayoritariamente se dedica a conmemorar el día internacional de la mujer, lo que, normalmente, hace que no nos acordemos de tan gran santo y de su discípulo, Antón Martín, que da nombre a una de las plazas -y parada de Metro- más conocidas de Madrid. Cómo seguidamente veremos, dos grandes vidas y personajes.
Nace Juan Ciudad, ese era su nombre, en Portugal, en un pequeño pueblo cerca de Évora en 1495. Con ocho años va a Torralba de Oropesa (Toledo), criado cristianamente fue pastor y con 28 años se alista en las tropas del Conde de Oropesa, que sirve al Emperador Carlos V, lucha en el sitio de Fuenterrabía y luego en Flandes. Regresa a España como pastor y vive en Sevilla, Gibraltar y Ceuta, donde como peón de construcción trabaja en las murallas. Vuelve a Gibraltar como vendedor de libros y, por fin, llega a la ciudad donde se asentará, Granada, en principio como vendedor de libros.
Allí oye predicar a San Juan de Ávila y experimentará una profunda e impactante conversión. Desnudo y gritando da gracias a Dios por la ciudad, es tomado por loco y encerrado como tal en el Hospital Real de Granada. Aquí empezará a forjarse el inicio de su nueva vida. Sufre en sus carnes cómo son tratados los locos en aquella época (azotes, cadenas, celdas sin luz, etc.). Entonces decide dedicar su vida para cambiar esta terrible realidad. Dice: “Jesu-Cristo me traiga tiempo y me dé gracia para que yo tenga un hospital, donde pueda recoger los pobres desamparados y faltos de juicio, y servirles como yo deseo”. San Juan de Ávila le saca del Hospital y se pone manos a su nueva misión.
Comienza con una casa en la Calle Lucena, allí recibe y lleva a los dementes, pobres, enfermos y prostitutas, y comienza a cuidarlos. Su labor empieza a ser conocida y valorada, pide limosna por Granada para sacar adelante su proyecto. Ya todos le llaman Ioan de Dios. El obispo de Tuy le sugiere que tomé ese nombre y una túnica basta como hábito. Otros se unen a él, el primero Antón Martín. Pasan a otra casa más grande en la Calle de los Gomeles, para poder atender al número creciente de pobres, enfermos y prostitutas que acuden a su conocido Hospital. Participa en el desalojo de los enfermos del Hospital Real de Granada -donde ya estuvo-, que se incendia en julio de 1549. Salva a un muchacho de ahogarse en el río Genil, pero ya débil de salud, la pulmonía que le provoca le lleva a la muerte el 8 de marzo de 1550.
El papa León XIII declara a San Juan de Dios Patrono de todos los hospitales y enfermos del mundo. Es copatrono de Granada y patrono del Cuerpo de Bomberos de España. Su primer discípulo, Antón Martín, sigue su obra con el carisma de la Hospitalidad. Su vida no es menos apasionante. Su hermano Pedro es asesinado en Granada, adonde va Antón para vengarle, allí conoce a San Juan de Dios que le persuade de tan mala acción, y pide Antón públicamente que se conmute la pena del asesino. Muerto San Juan dirige Antón la Orden Hospitalaria. Viaja a Madrid y funda el Hospital de Atocha, que será el mayor de la Villa y pionero en el estudio de la medicina para enfermos mentales.
Con el paso de los siglos la Orden de los Hermanos de San Juan de Dios crece. Hoy están presentes en los cinco continentes, en más de 50 países, (en España tienen 43 centros y hospitales). Son en total 1.230 hermanos, 45.000 colaboradores profesionales con vinculación laboral, unos 8.000 voluntarios y numerosos bienhechores. Esta es la obra que empezó San Juan de Dios y continuó Antón Martin, y que sin duda ha hecho nuestro mundo mucho mejor para millones de personas en este casi medio milenio de historia, bien merecido se tienen este pequeño reconocimiento.
|
Catedrático de Derecho de la URJC
|
|