CANTANTE
Edurne: “Hay que trabajar mucho para quitarte la etiqueta de [i]OT[/i]”
lunes 19 de marzo de 2012, 21:25h
El instituto Rydell vuelve tomar Madrid y, de nuevo, es la cantante Edurne la encargada de meterse en la piel de Sandy Olson para revolucionar a las ‘Pink Ladies’ y los ‘Thunder Birds’ de Danny Zuco en el nuevo curso. El musical Grease nunca pasa de moda. “Tiene una especie de magia”, dice Edurne en una entrevista con este periódico, en la que ha afirmado que jugar otra vez a vivir en el universo que crearon John Travolta y Olivia Newton John en los setenta es una experiencia de la que está aprendiendo mucho. Con un nuevo disco en el horno que volverá a las raíces “más roqueras” de su primer álbum, la cantante vive un espectacular momento profesional, aunque asegura que ha trabajado mucho para quitarse la “etiqueta de Operación Triunfo”, programa televisivo en el que se dio a conocer y del que guarda un recuerdo “inolvidable” pero que, reconoce, puede acarrear prejuicios. En el terreno personal, Edurne se muestra más que feliz con su relación con el portero del Manchester United, David de Gea, y asegura que es posible mantener una relación a distancia, aunque no descarta Inglaterra como destino futuro.
Vuelve a dar vida a Sandy Olson, la protagonista femenina de Grease, encima del escenario. ¿Se hace más fácil la segunda temporada?Sí que tenía un poco más de rodaje que los compañeros que se han incorporado ahora, pero he tenido que hacer un trabajo de perfeccionar y pulir el personaje. Pero sí tenía una ventaja, claro. ¿Qué fue lo que le animó, la pasada temporada, a aceptar este trabajo?Sandy es un personaje que a mí siempre me ha gustado y la película también me encanta, desde que era pequeña, la he visto cientos de veces y cada vez que la echan la vuelvo a ver. Pero, sobre todo, lo que más me llamó la atención fue la idea de hacer un musical, que era una experiencia que nunca se me había pasado por la cabeza y de la que estoy aprendiendo muchísimo. ¿Pero sí que es fan de los musicales? Su tercer disco, Premiere, fue un homenaje a este género…Sí, me encantaban. Premiere vino a raíz de la primera temporada de Grease en el teatro, pero siempre me ha gustado este género. Lo que pasa es que para trabajarlo es complicado, porque no sólo es cantar, sino también interpretar y bailar, y hacerlo todo al mismo tiempo y en conjunto. Es muy duro, pero lo llevo bien. Es uno de los musicales más famosos en el mundo entero. Aunque originalmente fuera un espectáculo de teatro, todos conocemos la película y es el referente a la hora de calibrar si lo que se está viendo gusta o no. La popularidad previa, ¿es una ventaja o un inconveniente?Es arriesgado porque es verdad que la gente viene ya con un prejuicio: sabe perfectamente cómo es la película, cómo son los personajes y las canciones. Pero creo que se nota que hemos trabajado mucho. Somos muy fieles a la película y hemos incorporado canciones del musical original porque hemos querido recuperar esa esencia del Grease de Broadway. Y la gente sale muy contenta. Vienen un poco expectantes, les puede chocar al principio que las canciones sean en español, pero luego terminan involucrándose con ellas, porque cuentan una historia. Si las hubiéramos dejado en inglés tendría menos sentido porque no todo el mundo llegaría a la historia que hay detrás de la canción. En este mismo sentido, ¿era una responsabilidad representar a Sandy?Bueno, la gente tiene que tener en cuenta que no es Olivia Newton John la que está aquí encima, ¿no? Pero sí que es verdad que he querido parecerme lo máximo posible a la Sandy de la película, aunque quizá dándole un toque que no sea tan ñoño, un poco inocente, pero no ñoño. De momento, todas las críticas indican que la gente está encantada. Creo que estamos haciendo un buen trabajo, no solamente yo. El papel de John Travolta (interpretado por Jordi Coll) también es un personaje muy marcado. Lo hemos intentado casi copiar de la película. Después de casi 35 años, Grease sigue arrancándonos a bailar… Es que es una película que tiene una magia que, aunque pasen los años, sigue gustando como el primer día. De hecho, en el musical a mí me sorprende mucho que vengan niños, que no habrán visto la película, y sean los primeros que están bailando y dándolo todo.

A parte de trabajar en el teatro, está actualmente preparando el próximo disco, el quinto, ya… ¿cómo va el proceso? ¿Algún adelanto? Estamos casi a la mitad del proceso, ya con los temas casi elegidos, aunque seguimos mirando algunos. Yo estoy muy contenta e ilusionada de que llegue ya el fin de este año que, si todo va bien, será cuando se salga.
¿Irá en la línea del anterior álbum, Nueva Piel, por el camino del dance? No lo sé… tengo varias propuestas y puede que vaya un poco más tirando hacia el primer disco, más roquerito. Pero lo que sí tendrá es la esencia de Edurne, aunque más modernito, electrónico… ¡no sé! Tengo varias ideas.
¿Cómo fue este proceso? ¿Por qué pasar del pop o el pop-rock al dance? Sobre todo por la época, por la música que se movía más en ese momento. A mí lo de bailar siempre me ha gustado. Lo electrónico, lo moderno, lo que te arranca a moverte… lo he escuchado mucho, así que, ¿por qué no hacerlo yo misma? Me gusta mucho ese estilo.
¿Se fija mucho en los gustos del público a la hora de trabajar en un nuevo álbum? Sí, claro, pero con unos límites. Si ahora de repente se empieza a escuchar mucho flamenco, yo no voy a cantar flamenco. Siempre sigo mis gustos, nunca voy a cantar algo que no me guste, pero, manteniendo unas bases, sí se puede amoldar a lo que le apetezca a la gente.
¿Cómo valora su paso por Operación Triunfo desde la distancia y la perspectiva que dan ocho años? Como una experiencia inolvidable. Fue fantástico poder pasar por allí y, realmente, me ha abierto las puertas y me ha dado la oportunidad de mostrar qué era lo que a mí me gustaba, cómo cantaba y qué era lo que hacía. Tuve la suerte de salir de allí y no parar de trabajar hasta ahora. Lo valoro mucho y espero que siga siendo así.
Después de tantas ediciones, de tantos concursantes, ¿puede llegar a ser más un lastre que una ventaja el haber participado en OT? Sí, a veces pasa, es como que se generaliza y te dicen ‘¡ah! ¿tú vienes de OT?’, como algo medio despectivo. Yo creo que al final es el trabajo lo que cuenta, pero ahora mismo no hay muchas plataformas para poder mostrarte y tener una oportunidad en el mundo de la música. Trabajando se demuestran las cosas. Realmente yo quiero dedicarme a esto, me gusta la música y no soy diferente a los demás por haber estado en un concurso de televisión. El concurso ya fue, quedó en el pasado y lo importante ahora es el presente y el trabajo. Aunque también es importante la suerte, estar en el momento adecuado con el destino de tu parte, hay que luchar también para quitarte esa etiqueta.
Mucho antes de OT, ya había dado unos primeros pasos en el mundo de la música con el grupo infantil Trastos, con 12 años. Y no se forman grupos de ese estilo, de niños, para niños… Es verdad que lo de los grupos de niños no se lleva ahora mucho, y es una pena porque es algo muy bonito. Para los chavales adolescentes, como lo fue para mí, es una forma de empezar en este mundo y darte cuenta de si realmente te gusta. A mí me pasó. Cuando me subía a un escenario veía que me encantaba, que yo quería dedicarme a esto. Es verdad que hoy en día, con Disney, Hannah Montana y todo esto, ha habido como un ‘boom’ de niños que hacen música de mayores. Pero al final creo que todo lo que se va, vuelve.
Como actriz también ha hecho pinitos. ¿Le gustaría desarrollar más esta faceta? ¡Me encantaría! Ahora con el musical he aprendido muchísimo más, porque antes era casi como un hobby, pero ahora la interpretación es parte del trabajo. Me gusta muchísimo y me encantaría tener la oportunidad de probar esta faceta en una serie, por ejemplo, y hacer un poco más de todo. Soy una persona a la que le gusta aprender cosas nuevas, todo me lo tomo como un reto y me gustaría hacer algo que no he hecho hasta ahora. Ahora mismo estoy sin parar, con el disco y el musical, pero si alguien me diera la oportunidad, me considero una persona muy trabajadora, así que algo haría para buscar tiempo donde hiciera falta.

Está claro que ahora mismo, está completa en el trabajo. En lo privado, vimos que con su pareja va viento en popa, le mandó ánimos a través de las redes sociales entes del estreno de Grease. ¿Se puede llevar una relación a distancia? ¡Por supuesto! Si pones disponibilidad por ambas partes y aportas a la relación no tiene por qué acabar ni convertirse en una pesadilla. Cada uno estamos con nuestro trabajo, estamos en un momento muy bueno los dos y hay tiempo para todo. En los momentos libres, nos vemos y ya está.
Parece que estos días se está dando una fiebre de futbolistas que anuncian sus bodas… ¿te ves pasando por el altar? Me veo casada, pero no de momento. Somos muy jóvenes y llevamos poco juntos. Hay mucho tiempo para casarse y demás. Ahora hay que disfrutar el uno del otro y ya se verá el resto más adelante.
Como en el musical, ¿cambiaría por amor? Creo que siempre que compartes tu vida con una pareja, algo cambias. Eso sí, a no ser que sea la historia de Sandy, que tenía que hacerlo sí o sí, tampoco es que tengas que cambiar completamente como eres por amor porque la otra persona también te tiene que querer por cómo eres. Pero sí es verdad que, al final, las parejas se van amoldando a las cosas de uno y de otro.
Hablando de cambios por amor… ¿Se ve viviendo en Inglaterra? De momento no porque tengo trabajo aquí. Pero puede ser en el futuro, porque me gusta mucho Inglaterra y Manchester, que antes no lo conocía, me ha encantado. ¡Nunca se sabe!
Y volviendo al musical, ¿cómo ve, desde el escenario, la reacción del público? ¿Cómo le gusta que se levante la gente de la butaca y salga del teatro? Pues como salen todas las noches: que se levantan del asiento, cantan, bailan, disfrutan, se ríen… Me gusta pensar en qué será lo que les está pasando por la mente en cada momento, porque aparte de pasárselo bien, creo que Grease les trae los recuerdos de otras épocas. Es un espectáculo que, además, se puede compartir con la familia, porque vienen padres, hijos, abuelos… y acaba como una gran fiesta, todos levantados, nosotros abajo bailando con ellos… Es en lo que consiste, que durante las dos horas y media de función, el público se lo pase bien y se olvide de los problemas.
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