La recuperación de monedas de oro y plata que portaba la fragata 'La Mercedes' ha supuesto un éxito para el patrimonio subacuático, aunque otros navíos de bandera española hundidos en aguas internacionales siguen siendo objeto de interés por parte de las empresas cazatesoros. Es el caso del galeón 'Nuestra Señora de la Concepción', una almiranta que se fue a pique en 1641 en aguas del Caribe con un cargamento valorado en 100 millones de euros. Dos expertos en la materia desvelan a EL IMPARCIAL la historia de este buque y los retos que aún debe afrontar la protección de los restos arqueológicos que permanecen sumergidos.
La experiencia vivida tras la devolución de la carga de la fragata
'La Mercedes', hallada por la empresa cazatesoros Odyssey, ha supuesto un punto de inflexión para el patrimonio subacuático español. Se trata de una reflexión de la que hace partícipe a EL IMPARCIAL el coronel
Miguel Aragón, responsable de esta área en la Armada, quien considera que la recuperación de las monedas que albergaba, valoradas en 500 millones de euros, ha marcado “un antes y un después”. Para apoyar su afirmación, Aragón recuerda que sólo siete meses después de anunciarse su hallazgo fue presentado el Plan Nacional de Patrimonio Arqueológico Subacuático, un “decálogo de buenas intenciones” que, sin embargo, no impide que falten retos por afrontar.

Acuarela del galeón San Martín, de Guillermo de Aledo. Navío de aspecto muy similar al de 'La Concepción'.
“Hoy por hoy no tenemos una estructura u organismo que actúe con rapidez ante otro posible caso como el de 'La Mercedes'”, alerta este coronel, quien echa en falta que no se lleven a cabo “convenios entre las administraciones implicadas en la protección del patrimonio” para que la información de la que disponen las Comunidades Autónomas y la
Armada deje de estar dispersa y pueda unirse “bajo un director de orquesta” que fomente la centralización de estos contenidos. Sólo así el Estado “podrá hacer frente a cualquier hallazgo” para evitar que se diga que “no sabemos ni lo que tenemos”.
Se busca galeón para expoliarUn caso que explica los temores de este experto es la búsqueda que está llevando a cabo la empresa Marine Explorations Inc del navío
'Nuestra Señora de la Concepción', también de bandera española como 'La Mercedes', pero hundido en 1641 en aguas del Caribe. El historiador militar
Hugo O’Donnell y miembro de la Real Academia de la Historia explica a este periódico sus características: “Se trata de una almiranta, en concreto el segundo buque en el mando de la Flota de Nueva España que, protegido por una división de galeones de guerra, se disponía a regresar a la Península procedente de La Habana".
Su papel fue significativo, ya que “constituía el núcleo defensivo de la flota” junto con la capitana, comenta O'Donnell, quien describe su final como “estremecedor”, ya que se hundió a causa de un "terrible" huracán. “Dos terceras partes de su dotación y pasaje perecieron intentando salvarlo a última hora". Lo mismo sostiene Claudio Bonifacio en el libro
Galeones con tesoros, en el que detalla que fallecieron 300 personas de "sed, hambre o devoradas por los tiburones" mientras que otras 150 fueron capturadas por los ingleses y "abandonadas desnudas en la costa". Sólo se salvaron 190.
Según Aragón, esta almiranta debió de ser un tipo de galeón de unas “300 toneladas y 20 metros”, pequeño en cuanto a capacidad con respecto a 'La Mercedes'. Esta circunstancia no impidió, sin embargo, que portara piezas de porcelana china y monedas de oro y plata valoradas en
100 millones de euros.“Se procuró que los buques de guerra como 'La Concepción' llevasen el menor peso posible a bordo pero, cuando la situación lo requería, portaban las piezas más valiosas por considerar que iban así mejor protegidas”, explica O'Donnell. El coronel Aragón comenta que “el tipo de cargamento de este navío lo podían llevar a bordo también otros muchos”, ya que era habitual transportar monedas o alimentos desde América hasta España. “La protección que podían proveer era mayor que la de los mercantes, aunque estuvieran también más o menos armados”, puntualiza.

Imagen de un galeón del XVII extraída del Diccionario de Construcciones Navales bajo su aspecto artístico, escrito por Rafael Monleón entre 1890 y 1892.
¿Cargas o tesoros?O'Donnell aporta más datos sobre 'La Concepción': “La Flota de la Nueva España, a la que pertenecía este galeón, recogía en Veracruz (México) materiales preciosos, así como productos exóticos de China que, tras haber sido cargados en Filipinas, habían sido transportados hasta el puerto mexicano de Acapulco y llevados por tierra hasta San Juan de Ulúa, en Veracruz. Cabe recordar que la blanca
porcelana, cuya técnica aún se desconocía en Europa, era muy valorada”.
Miguel Aragón no es partidario de hablar de
tesoros, ya que considera que se está empleando el término "para llamar más la atención”. Así, explica que debe ser considerado como tesoro aquello que posee un valor “pero no un propietario”, como ocurre con el de 'La Mercedes' o el de 'La Concepción'. “Darle esa categoría invita a las empresas cazatesoros a buscar este tipo de navíos y a creer que tienen derecho sobre lo hallado”, detalla, al tiempo que insiste en que “aunque estos u otros cargamentos no estén localizados,
su propietario es España”.
El convenio de la Unesco sobre esta materia al que nuestro país se encuentra adscrito reconoce que los buques de Estado tienen una propiedad y que, por tanto, “no hay una situación de abandono”, dice Aragón. ¿Qué ocurre, entonces, cuando uno de estos barcos es hallado en aguas internacionales? “En el caso de 'La Mercedes', al haber sido encontrado en aguas de Estados Unidos, España reivindicó la propiedad sin ambages amparada por un acuerdo bilateral entre los dos países que está vigente desde 1991", afirma este coronel, quien detalla que también puede darse la situación de que un barco se encuentre en aguas de un país con una legislación diferente, como es el caso de 'La Concepción', hundido frente a la
costa de la República Dominicana. En tal caso, "habría que llegar a acuerdos o entendimientos para tratar de respetar como pieza histórica lo encontrado y que sea tratada adecuadamente para evitar su expolio”, explica.
El hecho de que 'La Concepción' se encuentre hundido a poca profundidad le invita a pensar a Aragón que parte de lo que albergaba “debió de ser
recuperado”, ya que cuando un buque con un valor “potente” se perdía, la Corona “hacía casi lo imposible por restablecerlo”. Fue algo habitual, dice Aragón, quien matiza que “lo que queda es suficiente para que quienes buscan lucrarse se beneficien”. Bonifacio aporta más datos a este respecto en su libro: "Hubo una serie de acontecimientos que permitieron la localización y extracción de buena parte de su
cargamento. [...] Comenzó así la leyenda de 'La Concepción', siendo su carga y la historia de su naufragio motivo de varias expediciones de localización".
Arqueología lucrativaSobre la amenaza que representan las empresas cazatesoros, O'Donnell cree que “todo interés es poco en lo que se refiere a la protección contra foráneos, cuyo mayor incentivo y justificación es nuestra
inacción”, a lo que añade que “nuestra actividad debe estar llevada a cabo por el criterio y el rigor, no movida por lo lucrativo, llamativo o publicitario”. En su opinión, el caso de 'La Mercedes' ha servido para enseñar que la reacción “es posible” y que “los aspectos históricos deben ser dirigidos por una sola persona o institución con suficiente peso como para coordinar los esfuerzos”; una afirmación que coincide con lo planteado por el coronel Aragón.
“Los buscadores de tesoros adolecen de falta de conciencia y de desinterés por el
patrimonio al ver las monedas halladas en estos buques como dinero”, dice este miembro de la Armada, a lo que añade que plantear que sea España la que saque una de estas cargas para su propio beneficio “es absurdo" porque estos objetos "no pueden venderse”.
Lo que está ocurriendo, a su juicio, es que se está “derivando la
importancia real de lo que es el patrimonio, ya que se valora sólo el contenido cuando lo que hay que tener en cuenta en su importancia en conjunto”. Así se desprende de la doctrina de la Unesco, partidaria de “mantener el pecio en su sitio como parte de la historia de un país".
No comparte la misma opinión O'Donnell, para quien más allá del lucro, "urge” tratar de recuperar no sólo las cargas, “sino también los
pecios completos". Pone como ejemplo los restos fenicios, cartagineses o romanos localizados en el litoral mediterráneo "por lo poco que se conoce de construcción naval y de artefactos de esa época, y porque hay proyectos por medio para crear en Gibraltar un museo basado en uno de estos buques”.