crónica política
Las calles doblan el pulso a los sindicatos
viernes 30 de marzo de 2012, 02:13h
No ha sido un buen día para los sindicatos, según los analistas consultados por este diario. La huelga general se ha limitado a lo previsto, grandes centros industriales, como empresas automovilísticas, grandes centros de distribución, como los mercados centrales de las grandes capitales, y poco más. El sector terciario, el que más empleados tiene en España, no ha secundado la huelga general. La mayoría de las pequeñas y medianas empresas y de los comercios han estado abiertos, excepto aquellos que se han visto obligados a cerrar por la presión de los piquetes “informativos”.
Jornada habitual en una huelga general. El Gobierno, empezando por su presidente, Mariano Rajoy, ha hablado de normalidad. Los sindicatos, como también es evidente, subrayan el “éxito” de la convocatoria del paro. A partir de ahora, qué, se preguntan los analistas consultados por este diario.
“Nada nuevo – señalan las mismas fuentes-. El Gobierno no va a dar su brazo a torcer. Los sindicatos tampoco. La reforma laboral va a seguir adelante; UGT y Comisiones Obreras han utilizado la bala de plata en un tiro de fogueo, y quizás por eso, en la Puerta del Sol de Madrid, donde Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, han asegurado que lo de hoy sólo ha sido el principio, y que si el Gobierno no rectifica, la reforma laboral se va a cambiar o se va a cambiar”. Las fuentes consultadas por este diario subrayan que “los máximos dirigentes de UGT y Comisiones Obreras, al igual que Alfredo Pérez Rubalcaba, desde el PSOE, y Cayo Lara, desde Izquierda Unida, se han equivocado de la misa a la media al convocar una huelga general por una reforma laboral aprobada por el Congreso de los Diputados hace apenas un mes que todavía no se sabe las consecuencias que puede tener. Si son positivas, qué dirán. Si son negativas, pues entonces será el momento de tomar las medidas de protesta adecuadas”.
Y un factor no previsto en un principio, aunque sí por las Fuerzas de Seguridad, pese a quien pese, según fuentes policiales consultadas por “El Imparcial”. Si durante toda la mañana del 29-M los líderes sindicales han criticado la excesiva presencia policial en la calles, pese al respeto de los servicios mínimos fijados por el Ejecutivo y las Comunidades Autónomas, tanto los servicios de información de la Policía Nacional, los Mossos d´Esquadra y la Ertzaintza, “no sólo se olían, sino que eran conscientes de que en algún momento la cosa se iba a liar, como así ha sido al final en Barcelona”.
Las mismas fuentes señalan que la presencia policial en la calle ha tenido dos objetivos: por una parte, lo habitual en una huelga, permitir a los trabajadores ejercer su derecho a acudir a sus puestos, así como velar por el cumplimiento de los servicios mínimos, y por otra efectuar una acción preventiva con el fin de evitar concentraciones e incidentes que provocaran imágenes trasladables ya no sólo a la opinión pública de nuestro país, sino a la internacional, de que España es otra Grecia”. Evitado en Madrid, no en Barcelona, donde pese “al excelente trabajo de la Policía Autonómica, grupos radicales y antisistema se han cargado buena parte de la credibilidad de las protestas sindicales al haber convertido el centro de la Ciudad Condal en un auténtico campo de batalla”.
Las fuentes policiales consultadas por este diario señalan que “ahora la pelota está en el tejado de los sindicatos. Si sus dirigentes han estado todo el 29-M denunciando un estado policial para evitar, a su juicio, el éxito de la huelga general, es de esperar que ahora condenen de manera tajante la actitud de los extremistas que han provocado el caos durante la tarde este jueves en Barcelona”.
Y este viernes, el Consejo de Ministros aprobará los Presupuestos Generales del Estado más austeros en la historia de la democracia. Más carne al asador para el PSOE, “que parece haberse olvidado de ser el causante de los 5.300.000 parados existentes en España por las políticas adoptadas por el ex presidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero y sus vicepresidentes, Alfredo Pérez Rubalcaba, y Elena Salgado”.