crítica de cine
[i]Cumbres borrascosas[/i]: más borrascosas que nunca
sábado 31 de marzo de 2012, 10:52h
La directora británica Andrea Arnold ofrece una versión muy personal de este clásico título basado en la novela de Emily Bronte que narra una dramática historia de amor llevada al límite.
A pesar de que Andrea Arnold confiesa en todas sus entrevistas que nunca le han gustado las adaptaciones porque los libros tienen un lenguaje muy diferente del cinematográfico, la directora de Red Road y Fish Tank aceptó volver a llevar a la gran pantalla la inmortal historia narrada por Bronte en el que es el tercer largometraje de su carrera. Eso sí, advierte de que se trata de su versión personal, de la forma en la que ella imaginó a los personajes y las distintas y dramáticas situaciones que se suceden a lo largo de la historia cuando leyó la novela y después de ver la cinta dirigida por Willy Wilder en 1939, protagonizada por Lawrence Olivier y Merle Oberon, sin duda la versión más famosa y conseguida de todas. Y es importante tener en cuenta su declaración de intenciones a la hora de elegir este filme para pasar una tarde de cine, porque su versión es tan personal que el espectador disfrutará únicamente si deja atrás sus propios recuerdos de lector romántico o de nostálgico cinéfilo. Las cumbres borrascosas por las que Arnold mueve a los personajes son mucho más borrascosas y las inclemencias del tiempo roban, incluso, algunos planos principales a los intérpretes de carne y hueso. Lluvia, nieve, niebla y ventisca se alían con los momentos de mayor tensión del drama para que el alma de cada protagonista se vea salvajemente golpeada por dentro y con igual violencia, también por fuera.
El rústico y agreste paisaje de Yorkshire es, asimismo, un poderoso telón de fondo para las desgarradoras emociones con las que la directora ha decidido zarandear a los espectadores, que han de saben que no van al cine por puro entretenimiento sino a que les pongan de frente lo más feo del ser humano. La pobreza, el egoísmo, la obsesión, la rebeldía o la envidia son algunos de los sentimientos que aparecen de forma desnuda y, a veces, hasta exagerada para no dejarnos “descansar” tranquilos en la butaca del cine. Desde los primeros minutos del filme, cuya duración es de algo más de 2 horas, la principal sensación que Arnold transmite es de un desasosiego oscuro y malsano. Y así, cambia incluso el lugar al que llega el joven Heathcliff, rescatado en las calles de Liverpool por un piadoso hombre, que aquí no es una mansión sino una destartalada y lejana granja.
Su llegada una noche luchando contra el fango que no le permite andar y el recibimiento hostil por parte de la familia del granjero dan una visión de la violencia con la que se nos va a relatar la historia que, al final, deriva en la autodestrucción de todos los personajes que se ven de algún modo involucrados en la pasión que nace, pero también muere, entre Heathcliff y la hija del granjero, Caty. A su alrededor todo se convierte en malos sentimientos y en errores de orgullo o de simple maldad. Y la directora nacida en Kent parece deleitarse en ello, con esos planos lentos en los que a la cámara lo que le importa de verdad es la calma con la que una gota de lluvia se desliza por la irregular superficie de una hoja o el sonido que produce una rama al golpear el cristal de una ventana durante la tormenta. No, definitivamente, que nadie espere acción.
Para la selección del correspondiente reparto, Arnold ha querido seguir explorando, como ha hecho en sus dos anteriores trabajos, la mezcla de actores profesionales y otros que no lo son. Así, los dos intérpretes de Heathcliff, tanto en su época adulta, James Howson, como cuando es joven, Solomon Glave, han hecho su debut en el cine con Cumbres Borrascosas. También en el caso de Shannon Beer, que interpreta a Caty en su juventud, de Lee Shaw y James Northcote. Es la actriz Kaya Scodelario, conocida por sus trabajos en Furia de Titanes o Moon, la encargada de dar vida a Caty en la segunda parte del filme, cuando los amantes se reencuentran convertidos ya en adultos, y es su personaje, en todo caso, el que más credibilidad da a un filme bastante prescindible.