Crónica religiosa
Domingo de Ramos en La Habana
domingo 01 de abril de 2012, 18:47h
Este domingo los cubanos han agitado las “palmas” de sus manos al entrar en los templos y oír las homilías que han recordado las palabras del Papa: “Pedir más libertad religiosa en Cuba y la consecución de más presencia social para la Iglesia católica, pues la comunidad cristiana necesita proclamar y celebrar la fe también públicamente”. Benedicto XVI manifestó que “se han dado pasos positivos en este sentido pero es necesario seguir adelante, por lo que el régimen cubano debe reforzar lo ya alcanzado y avanzar por este camino”. “Los fieles católicos-subrayó el Papa- tienen derecho a contribuir en la edificación de la sociedad y, además, con su labor favorecen la convivencia, la paz y el desarrollo armónico”.
Este domingo de Ramos comienza la Semana Santa en la que todos católicos conmemoramos la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. Unas fechas que son necesarias para recuperar toda la verdad de la Semana Santa. Hay que pararse a pensar en lo que es y lo que significa y celebrarlo en la Semana Santa en toda su verdad. Y eso lo van a hacer también los cubanos, porque cuando la Iglesia solicita este mayor respeto a la libertad religiosa no está reclamando privilegio alguno, sino que se limita a seguir su misión. Y una de esas misiones es el campo de la enseñanza. “La Iglesia busca dar testimonio en su predicación y enseñanza, tanto en la catequesis como en ámbitos escolares y universitarios”, dijo el Pontífice, que expreso también su esperanza de que “pronto” lleguen estas mejoras.
El viaje de Benedicto XVI, como el de Juan Pablo II, ha dejado el campo sembrado de esperanza en una sociedad que la necesita. Aunque en un viaje papal casi todos los discursos, de una parte y de otra, estén prácticamente pactados en sus líneas básicas, siempre queda alguna línea que no estuvo al inicio en el tintero, pero si en las intenciones de escribirlas y hacerlas públicas después. Por eso, no hay que extrañarse que este Papa al igual que su antecesor, quisiera decir la verdad sin estridencias y sin poner mala cara a los anfitriones. Por esa razón, Benedicto XVI auspiciaba en su discurso de despedida “cimentar una sociedad de amplios horizontes, renovada y reconciliada. Que nadie se vea impedido de sumarse a esta apasionante tarea por la limitación de sus libertades fundamentales”. Tal vez, por eso, en uso de sus de sus respectivas libertades, Benedicto XVI y Fidel Castro, nueve meses mayor que el Papa-en agosto cumplirá 86 años- se vieron. Fidel Castro fue educado de niño por los jesuitas y algunos apuntan su deseo de volver al seno de la Iglesia. Castroque nunca ha sido excomulgado, podría haber aprovechado el encuentro con Benedicto XVI para informarle de su conversión. Eso solo lo sabe el Papa.