La pesadilla siria
domingo 08 de abril de 2012, 09:06h
Más de 130 personas -entre ellas, varios niños de corta edad- habrían perdido la vida este fin de semana a causa de la brutal represión llevada a cabo por el ejército sirio. El número de muertos es difícilmente cuantificable; desmesurado, en todo caso. Es indignante contemplar la impunidad con la que el régimen de Al Asad masacra impunemente a la población civil, sin que nada ni nadie parezca poder poner coto a semejante atrocidad.
Dicha impunidad es aún más flagrante si se tiene en cuenta que las últimas matanzas coinciden con la llegada al país de observadores de Naciones Unidas, que poco pueden hacer salvo certificar la tragedia del pueblo sirio. Este martes expira el plazo para que Damasco cumpla con los compromisos adquiridos en lo que a retirada de tropas se refiere, aunque es un hecho que el incumplimiento volverá a ser una vez más la nota predominante.
Los esfuerzos de la comunidad internacional casi al completo chocan frontalmente con la oposición rusa a cualquier acción que suponga parar los pies a su principal aliado -y cliente en la compra de armamento- en la zona. La insensibilidad de las autoridades rusas ante el genocidio sirio es palmaria. Moscú debe tratar de armonizar intereses geopolíticos y comerciales con los meramente humanitarios; esos que, hasta la fecha, ignora de forma reiterada. Y eso le hace tan culpable de la masacre de población civil como al tirano al que apoya.