La dimisión del alcalde de Santiago
martes 17 de abril de 2012, 02:26h
Gerardo Conde Roa ya no es alcalde de Santiago de Compostela, al haber dimitido ayer de su cargo tras conocerse que un juzgado de la capital gallega le ha imputado la comisión de un delito fiscal. No se trata, como en otras ocasiones -y otros partidos- de corrupción strictu sensu, aunque sí de un comportamiento de todo punto reprobable: el señor Conde “olvidó” pagar 291.000 euros del IVA correspondiente a su promotora inmobiliaria. Con todo, el ladrillo vuelve a hacer acto de presencia en un combinado, el de política-construcción, cuyo desenlace vuelve a apuntar hacia irregularidades manifiestas.
Desde Cospedal hasta Núñez Feijoo pasando por Rajoy, la plana mayor del PP alababa ayer la conducta del ya ex alcalde de Santiago, al tiempo que se sacaba pecho por lo que se consideraba una reacción “veloz”. Ni lo uno ni lo otro. El señor Conde debía haber dimitido sin esperar a que se imputase. Y Génova, por su parte, tenía que haber tomado medidas mucho antes y no defender a alguien que, por más que no sea un corrupto, sí ha coadyuvado con su actitud irregular a erosionar la imagen pública del partido. En política, la ejemplaridad ha de prevalecer siempre, aunque parece que de un tiempo a esta parte brilla por su ausencia.