Los nuevos dictadores de América
Joaquín Vila
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directorelimparciales/8/8/20
martes 17 de abril de 2012, 21:09h
Hasta hace unos años, los países suramericanos estaban controlados con manos de hierro por dictadores fascistas, asesinos y sin escrúpulos. Pinochet en Chile, los militares argentinos, Somoza en Nicaragua y Trujillo en República Dominicana convirtieron sus países en siniestras y gigantescas cárceles para todos aquellos que osaran toser al poder. Vinieron, luego, unos años de democracia, con dirigentes más o menos civilizados.
Pero ahora, el totalitarismo castrista, el cruel régimen de los Castro, donde la libertad está atenazada y encadenada por el régimen, se ha extendido como la pólvora con el populista y pirado Chávez a la cabeza que desde Venezuela ha contagiado a Bolivia, a Nicaragua y, de algún modo, a Argentina de que Occidente es el enemigo a batir.
Las alianzas de estos países con los más sanguinarios y sátrapas dirigentes del resto del mundo, con Irán como gran ejemplo, están creando una pinza difícil de desatascar para la convivencia mundial. Y Rusia y China se frotan las manos y van infiltrándose en estos países, porque también a ellos les interesa debilitar a Occidente, lo que ellos llaman el Imperio americano.
Y ahora sale la señora Kirchner, una especie de barbie sesentona, y se pone chulita e, incluso, va más allá de lo que ya intentó Chávez. Y, por las buenas, incumpliendo todas las leyes de mercado y todas las leyes internacionales, ha robado a mano armada a la gran empresa española Repsol. El Gobierno y el propio Brufau han salido al paso con valentía y contundencia para intentar atajar la tropelía. No lo tienen fácil. Pero seguro que se emplearán a fondo para evitarla.
El mundo se agita de nuevo. Cuando cayó el telón de acero, parecía que la convivencia mundial daba un paso de gigante. Pero han aparecido Chávez y los radicales islamistas, también apoyados por el régimen venezolano, con su terrorismo sin cuartel y han vuelto a crear la psicosis y la desestabilización mundial. La Historia se repite. Y no andan desencaminados los que hablan de una tercera guerra mundial. Más sutil, sin frentes definidos, pero puede resultar más dañina para la paz mundial.
De momento, la señora Kirchner ha robado sin escrúpulos y con sus labios hinchados una ejemplar empresa española. Veremos dónde termina el asalto argentino. Con la operación de Las Malvinas les salió el tiro por la culata. Pero ya no está Thatcher y a nadie se le ocurre declarar una guerra militar. La guerra debe ser económica y legal. Será larga y con resultados inciertos. Pero Europa y Estados Unidos tienen que contribuir para apoyar la legalidad internacional.
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Director de EL IMPARCIAL
JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL
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directorelimparciales/8/8/20
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