crónica política
España recibe el apoyo internacional frente a Argentina
miércoles 18 de abril de 2012, 02:20h
Tras la expropiación de las acciones de la petrolera española Repsol en la compañía YPY ha asegurado que revisarán las cifras sobre el valor verdadero de la compañía y que el Estado argentino no pagará los 10.000 millones de dólares (unos 8.000 millones de euros) que Repsol demandará a Argentina por la expropiación del 51% en la petrolera.
El Gobierno argentino sigue jugando fuerte. Tras la expropiación de las acciones de la petrolera española Repsol en la compañía YPY y la expulsión inmediata todos los empleados de nuestro país que trabajaban en las oficinas de esta empresa, hoy el Ejecutivo de Cristina Fernández Kichner se ha negado tajantemente a hacer frente a las compensaciones que pide la empresa nacionalizada. En un martes en el que tanto el Gobierno español, Ejecutivos iberoamericanos como el mexicano e instituciones internacionales, desde la UE al FMI, han condenado la decisión de Cristina Fernández Kichner. Sólo un apoyo a Buenos Aires, el del régimen venezolano de Hugo Chávez.
Precisamente desde Iberoamérica, donde ha participado este miércoles en la localidad mexicana de Puerto Vallarta en el Foro Económico Mundial sobre América Latina, el presidente del Gobierno ha mostrado su “profundo malestar sin justificación alguna y sin razón alguna” ante la expropiación de la participación de Repsol en YPF. Tras asegurar que la decisión de Cristina Fernández Kichner “rompe el buen entendimiento que siempre ha presidido las relaciones bilaterales”, ha subrayado que también va a “afectar, y mucho y a la reputación internacional de Argentina”. Como cuestión de fondo, como señalan analistas políticos consultados por este diario, el jefe del Ejecutivo ha subrayado que la decisión de Buenos Aires puede poner en tela de juicio la “esfuerzo encomiable” que muchos países iberoamericanos llevan a cabo para “mostrarse como un destino atractivo y seguro para la inversión y el comercio”.
En este sentido, según las mismas fuentes, “Argentina ha pinchado en hueso, pues ya no es sólo España a quien tiene enfrente, sino también a instituciones supranacionales como la Unión Europea o el Fondo Monetario Internacional, además de países iberoamericanos de gran influencia, como México”. Desde Bruselas, se ha calificado de “ilegal” la expropiación de la acciones de Repsol y se ha afirmado que están en estudio “todas las posibles opciones contra esta decisión”, entre ellas medidas de represalias, como la primera puesta en marcha este mismo martes, la suspensión de la reunión del comité de cooperación entre la UE y Argentina. Desde el FMI, más críticas a Buenos Aires: “En los últimos años se había producido un cambio de inversión en Argentina, pero las intervenciones públicas discrecionales empeoran el clima de inversión internacional”.
En esta línea, la portavoz de la Comisión Europea, Pia Ahrenkilde, ha destacado que desde Bruselas “entendemos que la expropiación contemplada es ilegal en la medida en que se produzca sin compensación adecuada, justa y rápida”, y quien ha recordado que el Tratado de Lisboa deja en manos exclusivas de la UE la protección de las inversiones de la Unión en el extranjero. No parece así entenderlo quien es el la gran cabeza pensante de toda esta operación, el operación, el viceministro de Economía argentino, Axel Kicillok, quien ha asegurado que no su Gobierno no hará frente a las compensaciones que Repsol ha pedido por su expropiación, unos 8.000 millones de euros. Fuentes diplomáticas consultadas por “El Imparcial” subrayan que parece, según pasan las horas, que Kicillock y Cristina Fernández Kichner no “se están dando cuenta de que ya no sólo no están jugando con España dentro de sus intereses políticos internos, sino que el órdago está lanzado hacia la propia la Unión Europea y organismos como el FMI”. Y como señalan, hasta el propio presidente de México, Felipe Calderón, ha considerado la decisión argentina de “poco racional y claramente violatoria de acuerdos y tratados sobre el respeto recíproco de inversiones”. Y duras palabras del máximo mandatario mexicano, tras considerar “lamentable” la expropiación de Repsol y sus consecuencias, no ya sólo para Argentina, sino para todas las naciones de la zona: “Los países en desarrollo necesitamos inversión. Nadie en sus cinco sentidos invierte en un país que expropia sus inversiones”.