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EL REY SALE DE LA ENCRUCIJADA

sábado 21 de abril de 2012, 17:55h
Reproducimos a continuación el artículo publicado por Luis María Anson en el diario El Mundo titulado La actividad del Rey, escrito cuando todavía el Monarca no se había excusado públicamente:

“La cifra de desplazamientos vacacionales en Semana Santa se ha acercado a los 13.000.000, sin contar los españoles que han viajado al extranjero. Durante el invierno, varios centenares de miles de cazadores han dedicado los días de asueto a su deporte favorito. Está dentro de la normalidad, y también de la actividad del Rey en las últimas tres décadas, que acepte invitaciones para cazar y dedique algunos días a esa afición familiar. En este caso en Botsuana. Recuerdo que, para escribir mi libro La Negritud visité aquel país hace ya más de cuarenta años. No es Montecarlo. Viajé desde Johannesburgo a Gaborone, que era entonces un poblachón de unos 20.000 habitantes, todavía signado por la influencia británica, la independencia muy reciente. En La Negritud cito una obra del botsuano Leetile Disang Raditladi que leí allí: Las numerosas muertes del amor. Los sotos, los ndebeles, los bosquimanos, los hotentotes y, sobre todo, los botsuanos se disputaban el inmenso territorio que fue acosado a lo largo de la historia por los zulúes y sobre todo por el Monomotapa de Zimbaue, el Señor de las Minas y de un ejército de feroces amazonas que arrasaban los poblados, violaban a los guerreros rivales, asesinaban a los ancianos y se comían a los niños. En el siglo XVI, el Monomotapa se declaró tributario de la Corona de España cuando nuestro Felipe II se instaló en Lisboa como rey de Portugal, pasando a su dominio Mozambique.
No tengo nada contra los cazadores, porque sigo las sabias enseñanzas de Miguel Delibes. Pero ni cazo ni he cazado nunca, aunque asistí como periodista a una cacería de elefantes en Uganda. La organizó Torcuato Luca de Tena, viajamos diez o doce personas y yo escribí varias crónicas para ABC. No me gustó aquella cacería. Me pareció un ejercicio de tiro al blanco. Lo contrario de lo que quería Delibes.
Si tuviera yo que señalar la principal virtud de Juan Carlos I no vacilaría en afirmar: el sentido del deber. El Rey es un trabajador incansable que dedica sus días, de sol a sol, al servicio del pueblo español. Aprendió su permanente sentido del deber de la profesión militar y del ejemplo de su padre. Nadie ha puesto nunca en duda a lo largo de 36 años la responsabilidad que, como Jefe del Estado, ha mantenido inalterable. Eso lo sabe muy bien, porque lo ha vivido de cerca, Rafael Spottorno, que está haciendo una excelente labor, igual que ese gran profesional del periodismo, Javier Ayuso.
No es verdad, por otra parte, que el percance que acaba de padecer el Rey se deba a un deporte de riesgo como ha ocurrido en otras ocasiones y, por cierto, nadie le criticó. Ha sido un accidente doméstico cuando resbaló en la habitación al dirigirse al baño. A muchos españoles de su edad les ha ocurrido lo mismo. No saquemos las cosas de quicio.
Es un deber informativo señalar los errores del Rey. No faltaba más. El presidente del Gobierno, por otra parte, debe tener puntual conocimiento de los viajes del Monarca aunque sean privados. No sé lo que habrá ocurrido en esta ocasión pero si se canceló el despacho semanal está claro que Rajoy había sido informado, tal vez por el propio Monarca, de un viaje, que por las circunstancias actuales, escritores serios han calificado de inoportuno. Los ánimos, en fin, están encrespados por la crisis que a todos nos zarandea. Y la ojeriza de algunos, desbordada. El entorno de Don Juan Carlos deberá tener especial cuidado en que la actividad del Monarca se desarrolle con la máxima normalidad y con todas las cautelas. Escribo yo este artículo frente a la marea de las críticas, muchas de ellas infundadas, subrayando que mi cortesanismo, como saben bien los que me conocen, se reduce al cero absoluto. Durante los 15 años en que fui director de ABC, durante los 7 años en que presidí La Razón, el diario por mí fundado, no pedí una sola audiencia al Rey”.
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