A escasos meses de que termine sus estudios la primera promoción de graduados con el Plan Bolonia, universidad y empresa se mantienen expectantes al resultado que dará el nuevo profesional laboralmente. De momento, empresas como el Banco Santander, EADS o Deloitte ve bien la iniciativa del Espacio Europeo de Educación Superior, aunque demandan una mayor adecuación de los planes de estudio a las necesidades concretas del mercado.
Empresas como el
Banco Santander, la aeronáutica
EADS, o la consultora
Deloitte esperan expectantes a la primera “hornada” de estudiantes de grado de la
Universidad Carlos III de Madrid, que fue la primera en incluir el
Plan Bolonia en su programa de estudios, para ver el resultado que éstos alumnos tendrán en el mercado laboral.
Así, aunque todos habrían preferido un plan de estudios más especializado y concreto según sus necesidades, sí es verdad que ven con buenos ojos que el modelo del Espacio Europeo de Educación Superior potencie en los alumnos la preparación suficiente para responder a sus necesidades, así como unos conocimientos generalistas (que se consiguen a través de másters más especializados), dominio de idiomas, eficiencia, orientación al cliente, movilidad, multiculturalidad o la capacidad para trabajar en equipo.
En el marco de un encuentro organizado por la Universidad Carlos III en el centro
CaixaForum bajo el epígrafe "La hora de la verdad: la incorporación de los nuevos titulados en la empresa", la directora corporativa de Selección Interna y Externa de Recursos Humanos del Banco de Santander,
Olga Lupión, ha explicado a EL IMPARCIAL que “en algunos casos, algunos planes de estudio del Plan Bolonia no se adecuan a las necesidades de las empresas y, básicamente, en algunas competencias transversales, que no en conocimientos, donde la universidad pública española en general es de las mejores a nivel europeo. Pero en el plano competencial de cómo trabajar los casos, los proyectos, todavía hay mucho por hacer.
Aun así, Lupión cree que “el Plan Bolonia seguramente saldrá muy bien. Nos ayudará extraordinariamente a acercar nuestra realidad empresarial al mundo de la universidad, y viceversa, y hará que mejoremos en aquellas competencias que no tenemos todavía suficientemente adquiridas”. “El Plan Bolonia es una apuesta segura”, ha concluido.
En este sentido, sobre si la universidad da a la empresa lo que ésta necesita, el vicerrector de grado de la Universidad Carlos III de Madrid,
Raúl Sánchez, opina que sí y explica que “la filosofía de Bolonia era aumentar la competitividad de los graduados cuando acceden al mundo laboral. Muy competitivo, muy global, que no entiende fronteras y, en definitiva, dotar a nuestros graduados de mejores posibilidades para acceder a este mercado”.

“Lo que también es verdad –añade Sánchez– es que las necesidades de las empresas se pueden entender desde un prisma general o desde el punto de vista de una empresa concreta”. Por ello, explica el responsable de la Carlos III, “lo que se intenta es hacer planes de estudio que sean lo suficientemente amplios y flexibles para que den acceso a múltiples empresas, lo que implica centrarlos en habilidades que sean comunes a las necesidades de muchas empresas diferentes”.
Pone como ejemplo la capacidad de liderar un grupo de trabajo, comunicar sus ideas de una manera razonable y consistente, sacar adelante trabajos y recursos en los cuales no se sabe el camino y que sea su propia iniciativa la que le guíe para encontrar soluciones. “Estas son actitudes que todas las empresas necesitan y que en los planes de estudios se intentan potenciar lo máximo posible. Lo que pasa –concluye Raúl Sánchez– es que siempre habrá necesidades específicas para planes de másters específicos”.
Por otra parte, para el director del proyecto EADS Spain-Universities Partnership,
Cristóbal Casado, “Bolonia es como el mundo global, es una realidad y es una oportunidad si todos nos involucramos y trabajamos para que funcione, tanto en la Universidad como en las administraciones como en el mundo de la empresa”.
Así, ha detallado que desde EADS se ha trabajado ya con varias universidades en los últimos años y “de momento, las cosas están evolucionando razonablemente, pero demandamos que funcione todavía mejor para aprovecharnos todos mejor”. Termina Casado, “Somos optimistas, decimos que Bolonia está bien, pero queremos que sea mejor”.
Igualmente, el director del área de Recursos Humanos de Deloitte,
Luis López Sánchez, cree que “hay que buscar un equilibrio entre lo que académicamente es necesario y lo que la empresa demanda”, por eso entiende que “la universidad debe estar expectante con cómo se van moviendo los mercados”. Además, señala que “hay asignaturas que no deben tener un carácter troncal y obligatorio y se deben quedar con la parte de optativa, más abierta a las empresas”. “Pero no a las empresas con nombres y apellidos –apunta López Sánchez–, que eso va por la vía del máster de programas concretos. No lo que demanda Deloitte, sino lo que demanda el sector de la auditoría o la consultoría”.
Este responsable de recursos humanos cree que “estamos a la espera de que los primeros graduados del Plan Bolonia salgan al mercado para ver los resultados el año que viene, pero lo que estamos viendo por ahora nos gusta”. “Es verdad –termina– que el grado de satisfacción va por barrios y que la adaptación a Bolonia a determinados grados, habilidades y destrezas está siendo distinta en cada uno de los sitios”.