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Crítica de arte

[i]Las artes de Piranesi[/i]: bucólica arquitectura

miércoles 09 de mayo de 2012, 17:51h
Conocer Roma fue para Giambattista Piranesi (1720-1778) la experiencia más importante de su vida. El grabador italiano pasó a dedicar su vida desde entonces al conocimiento de la Antigüedad, fuente de inspiración inagotable, que representó con el buril incansablemente y que investigó con el mismo ahínco. Una exposición en CaixaForum Madrid descubre sus apasionantes trabajos artísticos, además de sus estudios de objetos y mobiliario.
CaixaForum Madrid acoge una exposición pensada para que el visitante despierte su imaginación. En Las artes de Piranesi, esta institución propone un recorrido por la obra de uno de los grabadores italianos de mayor relevancia, que vivió entre 1720 y 1778, y cuyos trabajos destilan fantasía sin obviar su gran calidad técnica y la inmensidad de detalles representados con el buril.

Su llegada a Roma por primera vez en 1740, con veinte años, despertó en él tal devoción por la ciudad que a partir de entonces no cesó en su empeño por representar hasta la saciedad los templos, puentes, termas o arcos de la Antigüedad que salpicaban la ciudada. Lo hizo siendo fiel a la realidad, pero también desde un punto de vista onírico que le permitió concebir unos escenarios de abigarrados elementos, entre los que no falta la vegetación, las ruinas o las columnas.

Grabado del Panteón de Roma, de Piranesi.


La minuciosa labor de Piranesi queda puesta de manifiesto desde su primera serie de grabados autónoma fechada en 1743. En ella, la arquitectura se posiciona como la disciplina en la que mejor se maneja el artista, dado su manifiesto conocimiento de los diferentes tipos de arcos, capiteles o frisos. Su manejo de la perspectiva resulta admirable, más si se atiende a que la técnica del grabado es de una dificultad para el artista indudable, que ha de esperar al entintado para contemplar el resultado de su trabajo.

En 1761, llevó a cabo un estudio de algunos de los arcos del triunfo de Roma. Así, es posible distinguir el de Constantino, enmarcado sutilmente por el artista en una arquitectura en arco, el Anfiteatro de Verona, el Arco de Tito o el Arco de Trajano en Ancona.

Merece la pena pararse a observar durante el recorrido su representación de la tumba de Nerón, que imagina como un espacio caótico, poblado de serpientes y una enérgica vegetación que alude, quizá, al temperamental carácter del emperador romano.

Grabado de la tumba de Nerón, según Piranesi.


No hay duda de que Piranesi tuvo una facultad imaginativa muy desarrollada. Su visión de la Vía Appia y de la Vía Ardreatina en Roma lo atestigua al dibujarlas repletas de grotescos animales, columnas, edificios o bustos escultóricos.

Su técnica del grabado le permitió resolver con maestría la dificultad de representar ruinas con asombroso realismo, como ocurre en Visión de una parte de la habitación sepulcral de L. Arrunzio.

El interés que tuvo por Roma le hizo defender la arquitectura romana frente a la griega como la base para reformar la disciplina en aquel momento. Aquello le acarreó numerosas críticas por el atrevimiento de su planteamiento. Logró, sin embargo, que le fueran encargadas varias decoraciones de interiores, además de la transformación de la Iglesia de Santa María del Priorato; un proyecto muy bien documentado en la exposición mediante maquetas y fotografías.

Grabado de Piranesi (izq.) y fotografía del mismo escenario de Basilico (dcha.)


Aunque también se interesó por la ingeniería, su labor como anticuario, decorador y diseñador es de destacar. Para la muestra han sido creadas algunas de las piezas que ideó el artista italiano y que dan cuenta de su desbordante imaginación. Una silla dorada con respaldo en forma de concha, retorcidos reposabrazos y dos retratos demoniacos sirven para corroborarlo. Lo mismo que una cafetera de plata que alude a las formas marinas por sus acanaladuras, la tortuga en la que se apoya y las conchas que la coronan. Otros objetos de interés son un trípode con el carnero como elemento decorativo y un jarrón con tres cabezas de grifos de grandes dimensiones, ideado por el artista en 1778.

Las fotografías de Gabriele Basilico (1944) incluidas en la exposición son un acierto por dar la oportunidad al visitante de hacer una comparativa de la visión de Piranesi en el siglo XVIII de la siempre apabullante ciudad de Roma con las instantáneas captadas por Basilico en el mismo escenario en el siglo XX.

Información sobre la exposición:

Lugar: CaixaForum Madrid

Fechas: hasta el 9 de septiembre.

Horarios: todos los días de 10:00 a 20:00 horas.

Entrada gratuita.
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