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Crónica cultural

Rafael Moneo, Premio Príncipe de Asturias de las Artes

miércoles 09 de mayo de 2012, 19:44h
Este miércoles se ha conocido el nombre del nuevo Príncipe de Asturias de las Artes: Rafael Moneto. Y, por último, las fotografías de Rosa Muñoz en la sala Canal de Isabel II.
Entre las casi cuarenta candidaturas procedentes de 25 países, el Premio Príncipe de Asturias de las Artes ha recaído este año, en el arquitecto Rafael Moneo, responsable de la ampliación del Museo del Prado y del auditorio del Kursaal de San Sebastián.

El Premio Príncipe de Asturias, que se ha hecho público este miércoles en Oviedo, recompensa la brillante trayectoria artística del arquitecto español, cuya fama se extiende por el mundo entero. Moneo nació en Tudela (Navarra) y estudió en la escuela de Madrid (ETSAM), donde obtuvo el título de arquitecto en 1961. Entre 1958 y 1961, trabajó con el arquitecto Francisco Javier Sáenz de Oíza y, más tarde, entre 1961 y 1962, con Jørn Utzon en Dinamarca.

Además de la ampliación del Prado, Moneo es el autor entre otras cosas de el edifico de Bankinter y la estación de Atocha. En el resto de España, del Museo de arte romano de Mérida, de la nueva terminal del aeropuerto de San Pablo de Sevilla, de la Fundación Miró en Palma de Mallorca, en Estocolmo del Museo de Arte y Arquitectura y de la catedral de Los Ángeles, en California.

En 1996, Moneo obtuvo el Premio Pritzker de Arquitectura. Además, ha obtenido el Premio Mies van der Rohe y la Medalla de Oro del Royal Institute of British Architects (RIBA), entre otros.

En la sala Canal de Isabel II, se acaba de inaugurar la retrospectiva de las fotografías de la madrileña Rosa Muñoz (Madrid, 1963). En las tres primeras plantas, se expone Paisajes del futuro, trabajos recientes de la artista, en los que construye un mosaico de paisaje y civilizaciones imposibles, imágenes tridimensionales, transformadas digitalmente. Algunos de ellos, representan unos edificios que parecen nacer de la destrucción, en los que han colocado fotografías, retratos de distintos personajes y momentos históricos. Todos ofrecen una carga poética importante y un espacio grande a la imaginación.

Una muestra que aparece como mezclas de collages, cientos de instantáneas tomadas por ella misma, retratos de personas de diferentes culturas, europeos, chinos, paquistaníes, son los que pueblan los tres primeros pisos en donde están colgadas sus obras más recientes. Por medio de un montaje fotográfico a base de trozos de ladrillos desprendidos de casas, Rosa Muñoz ha ideado una ciudad futurista, en la que los habitantes viven en estas especies de colmenas, al principio posadas sobre la tierra, luego ya iniciando un vuelo hacia el cielo, rodeadas de nubes. Cuarenta fotografías de gran formato forman la exposición.

A estas fotografías, la artista suma su primera videoinstalación, con la que reflexiona sobre el concepto de crear y destruir, en la que proyecta sobre bolsas blancas imágenes que recuerdan a la guerra, sonidos de explosión.

El elemento poético sigue siendo una constante en las obras de Muñoz. En el último piso, aparecen sus trabajos más antiguos. Series de casas, habitáculos sin las cuatro paredes, medio derruidos pero, a la vez, habitados como vemos por seres inexistentes. El bosque habitado sigue siendo para mí lo más bello y poético de esta madrileña que ofrece en sus fotografías, una interpretación valida del mundo que nos rodeda, reflexión entre un pasado en ruinas, un futuro caótico y una naturaleza que pese a lo que destruimos, sigue siendo nuestra salvación. La exposición se puede visitar hasta el 26 de agosto.
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