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crónica económica

Certezas y dudas sobre la reforma financiera

viernes 11 de mayo de 2012, 21:51h
La anterior reforma financiera de Luis de Guindos, aprobada en Consejo de Ministros el pasado mes de febrero, preveía que los bancos destinarían unos 54.000 millones de euros a provisiones. Una provisión es un dinero que se obtiene de los beneficios corrientes y que se reserva para pagar, con ellos, una pérdida futura. El empeño de Economía de que los bancos acumulen provisiones es en previsión de que la banca tiene ingentes cantidades de pérdidas latentes, esperando emerger. ¿Cuántas? Ahí tenemos la primera duda.

Pero el gobierno ha considerado que esas provisiones no son suficientes. 10.000 de esos 54.000 millones de euros provenían de aplicar un 7 por ciento a los más de 120.00 millones de euros de activos sanos en manos de la banca. ¿Porqué aplicar una provisión sobre unos activos que están sanos y que, por tanto, no van a producir pérdidas en el futuro? Lo que se dijo entonces es que esos activos estaban sanos ahora, pero que el deterioro de la situación económica podría llevar a que perdiesen esa cualidad en el futuro. De ahí las provisiones.

Ahora esas provisiones genéricas se aumentan del 7 al 30 por ciento. ¿Es porque el Gobierno piensa que la economía española se va a hundir? No. Lo que ocurre es que ahora sí se cree sus antiguas palabras, y piensa que la situación económica se puede deteriorar. También, que tiene en cuenta la advertencia del FMI de que hay una morosidad oculta en el sistema. Es decir, que muchos activos contabilizados como sanos no lo son. Y, por último, lo que ocurre es que quiere que será suficiente como para convencer a todo el mundo de que nuestro sistema financiero está sano. Otra duda: ¿Será esta la última reforma financiera?

Lo cierto es que el mercado ha tenido una reacción muy clara al anuncio del ministro de Economía. La Bolsa ha caído un 3 por ciento (luego ha dejado las pérdidas en un 0,7 por ciento), y la prima de riesgo se ha disparado por encima de los 450 puntos (se ha quedado en 449). Lo que no está claro, en primera instancia, es si ven que la reforma es insuficiente o que la magnitud de la reforma muestra que el sistema financiero español está peor de lo que se pensaba. Parece más lo primero, porque 1) los fondos deben tener una idea aproximada de cuál es la situación y 2) hoy mismo hemos sabido que el agujero de BFA era de, al menos, 6.000 millones de euros.

Este aumento de las provisiones se hará con cargo a los beneficios. Bien, pero recordemos que el Gobierno ha ordenado un nivel mínimo de capital básico, que podría volver a elevarse como consecuencia de Basilea III. ¿Y si alguno de los bancos no logra alcanzar ese capital mínimo? Pues tendrá que recurrir al apoyo (ya que el Gobierno no quiere que se le llame “ayuda”), del Estado. Será bien directamente por medio de acciones, bien por bonos convertibles en acciones. Todo ello a un tipo de interés del entorno del 10 por ciento y, en cualquier caso, más caro que lo que le cueste al Estado financiarse para el mismo período.

Por lo que se refiere a las provisiones, es más ambiciosa que la anterior: Exige un esfuerzo de 84.000 millones de euros, frente a los 54.000 de la anterior. Pero no es el único cambio. El Gobierno se ha impacientado con la lentitud del ajuste de las carteras tóxicas en manos de los bancos, y les ordena que cree cada uno de ellos una sociedad anónima a la que traspasarán su cartera inmobiliaria para que se deshagan de ella.

Para asegurarse de que la limpieza se lleva a cabo, pero que no hunde innecesariamente el mercado, obliga a que cada año realicen al menos un 5 por ciento de la cantidad inicial, por lo que el asunto se puede alargar 20 años, pero no más. Y en el caso de las entidades intervenidas, sólo tres años para deshacerse de ello.

Una duda inicial es… ¿quién va a financiar esta salida de los balances de los activos tóxicos y la realización de pérdidas? Lo financian los propios bancos, con sus provisiones. Bien, pero ¿y si no son suficiente? Vamos a la casilla de la cárcel, es decir, al FROB. De modo que así como no está claro que esta reforma sí sea suficiente, sí tenemos la certeza de que está bien concebida y no deja flecos importantes.

¿Qué se logra con la separación del grano de la paja? Lo que se logra es sanear inmediatamente los balances de los bancos. De este modo, podrán acudir a los mercados mayoristas de crédito con garantías. Y podrán volver a conceder crédito.

De hecho, la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, ha dicho que la reforma es “eficaz” y “coherente”. Coherente es. Eficaz… probablemente también. Aunque eso cae del lado de las dudas.
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