www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Un nuevo escenario político vasco

Juan José Laborda
x
1718lamartingmailcom/12/12/18
domingo 13 de mayo de 2012, 21:47h
El anuncio del líder del PP vasco, Antonio Basagoiti, que daba por roto su acuerdo de apoyo al gobierno socialista de Euskadi, producirá cambios en el actual escenario político de esa Comunidad. El lehendakari Patxi López, en su respuesta a Basagoiti, ha dejado claro sus dos intenciones: por ahora, no convocará elecciones anticipadas, y buscará acuerdos con otros grupos políticos para sacar adelante en el parlamento vasco las leyes pendientes de aprobación; y en segundo lugar, el lehendakari López seguirá defendiendo la sanidad y la educación públicas, sin recortes presupuestarios. En este capítulo es donde los periodistas han visto el giro hacia la izquierda del lehendakari y de su partido, para contrastarse con el gobierno de Mariano Rajoy.

López necesita tiempo para afirmar esa estrategia socialdemocrática, comprometida con los derechos sociales y con el Estado del Bienestar. Su opción es paralela a la del presidente andaluz, José Antonio Griñán. Pero mientras en Andalucía, esa estrategia política tendrá que someterse a los ingresos fiscales estatales, sobre los cuales el gobierno de Rajoy tiene la última palabra, en Euskadi, con el Concierto Económico y el Cupo, sucede al revés: el gobierno del lehendakari ingresa los tributos sin necesidad de la Hacienda estatal, y como el País Vasco tiene muchos menos problemas de deuda, su margen para hacer políticas de gasto diferenciales es superior. Por eso el gobierno de Patxi López puede aguantar tiempo, salvo que sea derribado en su parlamento, pero eso es muy difícil; sus distintas oposiciones no pueden formar una mayoría alternativa, y menos aún en este final de legislatura.

La declaración de Basagoiti no deja de ser una prueba de que el gobierno socialista de Patxi López ha alcanzado uno de los objetivos que se propuso cuando se constituyó: volver a la normalidad democrática, seriamente alterada por la lunática política de Juan José Ibarretxe. Ahora ya es posible hacer propuestas diferenciadoras entre la izquierda y la derecha, entre políticas económicas keynesianas y las neoliberales.
Al quedar libre de su compromiso con los conservadores, es lógico que el gobierno de López acentué sus perfiles ideológicos.

Sin embargo, a ese gobierno le ha faltado potencia para trasladar a la sociedad vasca lo que suponía desde la perspectiva de los grandes principios, especialmente, los grandes principios morales, los que protegen la libertad y la vida de las personas. Es cierto que los votantes socialistas tenían dificultad para entender el pacto con los populares. Pero la falta de lo que se denomina “un relato” de las tareas que ese gobierno se propuso acometer, hicieron imposible que se valorase el acuerdo con el partido popular, lo que en última instancia favorecía al partido de Basagoiti y Rajoy.

También han condicionado el nivel bajo del “relato”, las tensiones y las discrepancias que parece que ha sufrido el gobierno de López, procedentes de su ámbito partidario. Era difícil que se pudiera articular un discurso potente sobre el fin de la violencia etarra, si dentro se expresaban valoraciones como las del presidente de los socialistas vascos, Jesús Eguiguren (valoraciones que impidieron un “relato” más entendible). Por otra parte, el gobierno de Zapatero, como dependió de los votos del PNV en su fase final, sometió al de Patxi López a una estrategia que no era la suya; algunos ejemplos son aún recordados: el traspaso de competencias acordado a espaldas del gobierno socialista vasco; o la llegada de los mediadores, con Kofi Annan a la cabeza, que se reunieron en San Sebastián, cuando el lehendakari López se encontraba en el extranjero de visita oficial.

La vuelta a la normalidad política se ha producido, y el gobierno de Patxi López no obtiene ninguna ventaja de un hecho del que tiene más méritos que nadie. Una vez más, los populares pueden sacar dividendos de la falta de potencia del discurso de los socialistas vascos. Pasar página, olvidarse de las razones morales con las que apoyaron a los socialistas, se justifican con argumentos puramente tácticos (la critica a la política social de Rajoy). Ese cambio estratégico de los populares vascos se encuentra en que ese partido se postula como próximo socio del PNV para formar gobierno en Euskadi. La inesperada flexibilidad del Gobierno de Rajoy con los presos etarras (que tanto han enfadado a sus antiguos partidarios de mano dura), ¿es un primer paso de acercamiento al PNV? Un acuerdo con el PNV, le vendría muy bien a Rajoy, especialmente mirando al president catalán Mas, y a su partido Convergencia Democrática (sería presionado por Unió, que siempre se ha movido en la órbita confesional del PNV). Pero lo más importante, una alianza PNV-PP tendría el carácter estratégico que tuvo la alianza PNV-PSOE en los años noventa. Lo que ocurre es que los tiempos son muy distintos. Las tensiones secesionistas serán más intensas, sobre todo si no se extraen las consecuencias morales del legado del actual gobierno vasco.

Juan José Laborda

Consejero de Estado-Historiador.

JUAN JOSÉ LABORDA MARTIN es senador constituyente por Burgos y fue presidente del Senado.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios