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A UPyD le rompe el discurso gobernar

Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
jueves 17 de mayo de 2012, 22:18h
A nadie se le escapa –se ha hablado profusamente sobre ello en los últimos días– la especial animadversión que ha mostrado el presidente del Gobierno con la líder de UPyD. No es muy habitual escuchar en sede parlamentaria a Mariano Rajoy, hombre educado y comedido, en términos bien sonantes, pero directos, declaraciones como las que dirigió el pasado miércoles a Rosa Díez.

"Con absoluta franqueza, oyéndola a usted da la sensación de que todos somos muy malos pero menos mal que la tenemos a usted, que es estupenda", espetó el jefe del Ejecutivo cuándo Díez le culpó también de parte de la nefasta herencia socialista. Parece que le dolió, pero no ha sido el primer desencuentro, ya se las han visto antes a cuenta de las no ilegalizaciones de Bildu y Amaiur.

La cosa quedaría sólo entre el líder de los populares y la máxima responsable de Unión Progreso y Democracia si no fuera porque la política también se las tuvo con el anterior presidente del Gobierno. Zapatero vivió duros rifirrafes precisamente por estas formaciones proetarras y, sobretodo, por la negociación –secreta y no– con Eta. No en vano, está fue una de las principales causas de la escisión de la socialista de su antigua formación, el PSOE.

Rajoy y Zapatero, compañeros de sus formaciones y de otras, periodistas y opinadores mediáticos varios han acusado en numerosas ocasiones a Díez de “populista” y de hacer demagogia en su discurso político, ya que, es evidente, nunca tendrá responsabilidad de Gobierno mientras no obtenga más representación en las urnas. Lo cierto es que, a pesar de no contar con un número elevado de votos, UPyD sí ha tenido ya más de una oportunidad de asumir este compromiso al ser un partido decisivo tras unas elecciones. El ejemplo más cercano es Asturias.

En el Principado, como en otras localidades en las que ha sido partido bisagra, la formación magenta ha declinado gobernar. Pero, ¿por qué? ¿No debería ser objetivo de un partido político aceptar esta importante responsabilidad de cara a trabajar por el bien común? A IU, sin una amplia representación en Andalucía, no le ha dado vergüenza reclamar para sí las dos consejerías que más presupuesto manejan. Al margen de lo que cada cual pueda pensar al respecto de que no hayan elegido Medio Ambiente o Cultura, el partido de Diego Valderas cree que su deber es gobernar en la medida de sus posibilidades.

Y digo yo: ¿Por qué Rosa Díez no quiere gobernar? ¿Por qué se presta a acuerdos de legislatura sin pasar a formar parte del Gobierno? ¿Por qué se cierra a la posibilidad de desarrollar todo su argumentario político?

UPyD, teniendo un programa electoral que recaba las simpatías de un porcentaje amplio de la sociedad, no consigue todo el seguidismo que a sus dirigentes les habría gustado y esto puede deberse a que el ciudadano de a pie sabe perfectamente que no es lo mismo prometer que tener que cumplir lo prometido. Es muy probable que si UPyD tuviera que hacer efectivas gran parte de sus propuestas, éstas no serían muy factibles. Gobernar rompe el discurso y, de momento, no parece que estén muy dispuestos a sacrificar este valor.

Cuestión aparte sería que no estuvieran capacitados para el gobierno, en cuyo caso sería bueno que lo dejaran claro, pero no parece éste el caso. No se puede hacer peor que muchos de los que gobiernan o han gobernado.

Javier Cámara

Periodista

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