Unión Europea
La salida de Grecia del euro: ¿otro problema o la gran solución?
viernes 18 de mayo de 2012, 14:40h
En las últimas semanas, la salida de Grecia del euro ha ido evolucionando de un rumor catastrofista a una realidad cada vez más posible. El país heleno, sumido en el desgobierno, en una crisis económica sin precedentes y en una ruptura social que ha dado alas a los partidos más radicales, tanto de izquierdas como de derechas, es el señalado por los analistas como la gran causa de la inestabilidad por la que atraviesa toda la Eurozona. ¿Es posible una exclusión a corto plazo? ¿Es la solución a los problemas de la UE?
El pasado martes, Grecia asistía al penúltimo episodio de su particular caos político. El hecho de que los diferentes partidos hayan sido incapaces de vencer sus diferencias y formar una coalición que solventara el desgobierno del país heleno y el auge de las formaciones radicales ha dado como resultado la repetición de los comicios legislativos el próximo 17 de junio, lo que se traduce en un mes más a la deriva en medio de la situación más delicada en la historia moderna del estado mediterráneo.
Mientras, desde Bruselas, París, Londres, Berlín o Madrid, analistas y políticos empiezan a sopesar cada vez con más fuerza la posibilidad de que Grecia tenga que abandonar el euro en una situación sin precedentes, para poder solucionar el contagio comunitario, que ha acabado por afectar a casi toda la familia europea y especialmente a países como España, Portugal, Irlanda o Italia.
A tal punto de tensión ha llegado todo lo tocante a Grecia que este viernes se producían momentos de confusión entre Berlín y Atenas. Mientras el Gobierno griego admitía que Alemania le había pedido una consulta sobre su permanencia en la zona euro coincidiendo con las elecciones de junio, Berlín lo negaba de manera tajante. Todo ello apenas unas horas después de que la Comisión Europea desmintiera a uno de sus comisarios que había afirmado en una red social que Bruselas ya tenía un plan por si los helenos renunciaban a su europeidad.
Muchos ven una solución rápida en soltar lastre y dejar a Grecia atrás, una suerte de 'extirpación' sociopolítica que pusiera distancia entre el caos heleno y la anhelada estabilidad de la eurozona. Uno de los grandes defensores de esta tesis es el premio Nobel de Economía Paul Krugman, que esta misma semana vaticinaba este supuesto para apenas menos de un mes y ponía el debate encima de la mesa.
Sin embargo, la mayoría de analistas no comulgan con la teoría del polémico economista estadounidense y ven poco factible que Grecia salga del euro o de la Unión Europea a corto o medio plazo. "No les conviene ni a ellos ni a la Unión Europea", señala en declaraciones a EL IMPARCIAL Ignacio Molina, investigador principal para Europa del Real Instituto Elcano.
Un coste muy elevado
Según las estimaciones, la expulsión de Grecia, que representa el 2 por ciento del Producto Interior Bruto comunitario, le supondría al ciudadano de la Unión Europea un sobrecoste de más de 276.000 millones de euros, de los que 45.000 saldrían de las maltrechas arcas españolas; 77.000, de las alemanas; y 50.000, de las francesas.
Un gasto que, a pesar de todo, el ministro de Economía germano, Wolfang Schauble, ve asumible para los socios europeos. "Es normal que diga esto, es su papel, para que Grecia no se crea que la UE es irrompible y que se le consentirá todo con tal de que se quede", apunta el investigador.
Otro dato a tener en cuenta para que la expulsión no se lleve a cabo es que "en estos momentos, los griegos, tras ya unos años de crisis, se han empobrecido un 10 por ciento, una pobreza que podría multiplicarse por cinco en caso de que abandonaran el euro", vaticina Molina.
De este modo, Bruselas está intentando por todos los medios que el país heleno reniegue de sus aspiraciones secesionistas, aunque todo está en punto muerto hasta la elección de un nuevo Ejecutivo, y que el sueño de construcción europeo sufra su primer gran revés. "No quiere (la UE) que se vea como una estigmatización del fracaso, como un signo de inutilidad, que se vea como un castigo tipo 'lo has hecho mal, no has cumplido, y te castigamos echándote'", declara el investigador de Elcano.
Sin embargo, hay una creciente ola de pensamiento "sobre todo en Alemania", afirma Molina, en favor de extirpar el problema griego para que sirva de ejemplo ante futuros casos parecidos y para que la UE pueda ahorrarse el multimillonario rescate griego, que ha condicionado las políticas de crecimiento de toda la eurozona para los próximos años.
"Lo cierto es que una expulsión de Grecia, que no olvidemos sería una muy mala noticia, no está contemplada como tal en los tratados comunitarios, por lo que habría que redactar un marco legal que lo abordara o que fuera el propio país el que presentara su renuncia", señala a EL IMPARCIAL Antonio López Istúriz, secretario general del Partido Popular Europeo.
"La decisión está en manos de los griegos y de sus partidos, aunque no será algo de la noche a la mañana, llevará semanas o meses en caso de que opten por su salida, pero es muy difícil discernir qué va a pasar a corto plazo, sobre todo con unas elecciones en junio y con los antieuropeístas ganando terreno", añade el diputado popular.
"Grecia es un miembro muy importante de la familia europea"
Si algo no ha faltado en los últimos días han sido continuos desmentidos por parte de las entidades comunitarias sobre la salida de Grecia. Tanto la Comisión Europea como el Banco Central Europeo, por boca de José Manuel Durao Barroso y Mario Draghi, respectivamente, han repetido en reiteradas ocasiones que esa posibilidad no se contempla y que esperan que Grecia logre estabilizar su situación en el plazo más breve posible.
"Grecia es un miembro muy importante de la familia europea, tanto como Alemania, como España o como cualquier otro país, antes, ahora y en el futuro", señalan a este periódico fuentes de la delegación de la Unión Europea en Madrid, que también confirman que las autoridades comunitarias no manejan este escenario como posible.
Ahora bien, Bruselas tiene muy claro que la permanencia helena no será a cualquier precio: "son los griegos los que deben decidir su futuro, tienen que pensarlo y meditarlo mucho, pero lo que tiene que quedarles muy claro es que la hoja de ruta, el plan negociado y ratificado de ajustes y austeridad no se renegociará, está cerrado", confirman las mismas fuentes.
Este periódico se ha puesto en contacto con las autoridades helenas en nuestro país para recoger su postura acerca de toda la vorágine de declaraciones que se han ido produciendo en los últimos días, pero la embajada griega en Madrid guarda un mutismo absoluto. Nadie dice nada ya que, entre otras cosas, no pueden hablar por boca de nadie debido a la falta de un Gobierno oficial.
De este modo, la salida de Grecia se presenta más como un problema añadido más que una posible solución a los males políticos y económicos que padece la zona euro y la Unión Europea. "Aunque sí es verdad que se dan algunos elementos desde el prisma griego, desde el europeo y desde el español que fomentan esta idea de la 'extirpación', al final y con todo sobre la mesa las consecuencias serían mucho peores", concluye Molina. Así, la pelota está en el tejado de los griegos. El próximo 17 de junio habrá que tomar una decisión y los mercados apremian.
Para contactar: borja.mota@elimparcial.es