Lo que nos pasa
sábado 19 de mayo de 2012, 18:45h
No creo que haya que disculparse por citar a Ortega y Gasset en estas páginas. Ni, por cierto, en ningunas. En tiempos difíciles, quizá más que los actuales, afirmó que no sabemos lo que nos pasa, y que eso es precisamente lo que nos pasa. Nuestro problema, hoy como ayer, consiste en la ignorancia de lo que nos pasa. Estamos mucho peor de lo que pensamos. Pero el remedio es mucho más fácil de lo que pensamos. Probablemente, porque apenas pensamos. Lo que nos pasa no es sólo ni principalmente una terrible crisis económica, quizá mucho más honda de lo que se cree. A veces, parecería que nos asemejamos a un hombre arruinado que aún discute la conveniencia de la austeridad. Pero más grave que la miseria económica es la moral. Hemos vivido bajo el imperio de la mentira. Y la verdad termina por vengarse. La crisis económica es la venganza de la realidad, no la causa de nuestros males. Antes que indagar los remedios, es preciso afinar el diagnóstico. Un enfermo necesita un médico, no un asesor financiero. Lo que nos pasa es que no reconocemos lo que nos pasa. Es aún más cierto que padecemos una crisis política e institucional que una económica, pero sólo atisbamos ésta. Es más cierto que la crisis es moral, pero somos incapaces de reconocerlo. No es posible vivir establemente instalados en la mentira. Ni siquiera en el ámbito de la política. Si es cierto que, como Franklin dijo, la honradez es la mejor política, entonces la inmoralidad es la peor.
Creo que la realidad es muy amarga. Pero creo con la misma fuerza que no estamos condenados a la amargura. Las dificultades no residen en la realidad, sino en nosotros mismos. No estamos condenados a la miseria, a la barbarie ni al despotismo. Pero evitarlos depende de nosotros. La primera condición para la superación de la crisis consiste en el reconocimiento de su naturaleza y etiología. Si creemos que la causa es económica y que reside en la codicia de “los mercados”, entonces estamos perdidos. Porque no habremos entendido nada, porque no sabremos lo que nos pasa. Bajo el imperio de la mentira, no es posible la salvación. No hay salvación fuera de la verdad.
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Catedrático de Filosofía del Derecho
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